| Evento ACDE y FKA
Guía para modernizar las relaciones laborales
Sindicalista Julio Burgueño: “hay cosas que se hacen en conjunto entre la empresa y el sindicato o no salen ” “Hay cosas que se hacen en conjunto entre la empresa el sindicato, o no salen”, afirmó Julio Burgueño, Secretario General del Sindicato de Ipusa y Presidente de la Federación Papelera del Uruguay”, en el evento organizado el viernes 27 de noviembre, por ACDE y la Fundación Konrad Adenauer, titulado “Guía para modernizar las relaciones laborales”. Burgueño habló en representación de los dirigentes sindicales que participaron en nueve mesas de diálogo con dirigentes empresariales a lo largo del año 2009, a efectos de mejorar las relaciones laborales. En representación de los empresarios que participaron en las mesas de diálogo expuso Claudia Sánchez, Presidenta de CITA SA y Presidenta de la Asociación Nacional de Empresas de Transporte Carretero por Autobús, quien señaló que “si bien debe estar claro dónde está el límite entre el rol del dirigente sindical y el rol del empresario, los dos estamos del mismo lado del mostrador”.
En los próximos días ACDE y la Fundación Konrad Adenauer editarán el libro “Guía para modernizar las relaciones laborales”, como resultado de las mesas de diálogo que protagonizaron dirigentes empresariales y sindicales a lo largo del año 2009, en el marco del “Programa: Relaciones Laborales de la Confrontación a la Cooperación ”, que ACDE inició en el año 2008.
Con la coordinación del experto Jacobo Varela, experto en el tema y ex funcionario de la OIT , una decena de dirigentes sindicales y empresariales se reunieron a lo largo de nueve sesiones quincenales, donde trataron los aspectos más urticantes que hacen a las relaciones laborales, con el objetivo de salir de un escenario considerado deficitario para pasar a un escenario mejor para las dos partes. La meta final era llegar a pautas sistematizadas en esa “Guía para modernizar las relaciones laborales”, que se entregará al nuevo gobierno que surgirá de las elecciones del 29 de noviembre.
En nombre del grupo que participó en las mesas de diálogo, a efectos de explicar sus desafíos y logros, expusieron la empresaria Claudia Sánchez y el dirigente sindical Oscar Burgueño. Las conclusiones de las mesas de diálogo las expuso el coordinador del grupo, Jacobo Varela.
Claudia Sánchez
La empresaria Claudia Sánchez dijo que “lo que encontré en las mesas de diálogo fueron empresas exitosas en este tema de las relaciones laborales pero también sindicalistas muy maduros, al punto que en un momento, en la cuarta o quinta reunión, planteé por qué no había más confrontación, por qué nadie estaba radicalizado, y creo que fue el desarrollo del grupo el que permitió que las posiciones se acercaran. El grupo actuó siempre en un ámbito de respeto, de tolerancia y de escuchar al otro, y esto lo quiero destacar especialmente, porque lo que sucedió en ese grupo, también puede suceder afuera. Esto demuestra la importancia de conocer al ser humano que está detrás del dirigente, que es un simple rol”.
Claudia Sánchez señaló que “Uruguay está viviendo cambios importantes, no importa quién gane las elecciones del domingo, habrá cambios, tanto para los dirigentes empresariales como para los sindicales. En este año además nos hemos encontrado con un ámbito de negociación colectiva, y tanto los sindicalistas como los empresarios debemos tener una idea más clara de cómo trabajar en esta nueva realidad”.
La empresaria indicó que si bien las relaciones laborales en Uruguay presentan muchas dificultades, no se puede generalizar. “Hay excelentes empresarios en el anonimato, que hacen un trabajo muy serio en lo que hace a las relaciones laborales. Pero también hay otros referentes, y el paradigma del empresario en Uruguay a veces se distorsiona, y en los titulares queda asociado con una determinada persona que tuvo que hacer descargos porque no pagaba a la DGI , y eso se convierte en el arquetipo de lo que es ser empresario en Uruguay, lo que resulta muy injusto porque no refleja la realidad. Del mismo modo que hay empresarios que trabajan muy bien estos temas, también hay dirigentes sindicales de primera línea, mientras que hay otros que no están lo suficientemente preparados, en este nuevo escenario que tenemos, con una ley aprobada de negociación colectiva”.
Destacó que en las mesas de diálogo “discutimos mucho, pero también reímos mucho. Y esa relación basada en el respeto nos permitió hablar del futuro, y evitar la politización de estos temas, que nunca llevan a buenos resultados. La experiencia nos llevó a confirmar que los buenos empresarios y dirigentes sindicales deben ser líderes, deben tener el control sobre sus actores. Deben ser respetuosos en el trato, para evitar enfrentamientos contra la persona, en lugar de las ideas”.
Claudia Sánchez dijo que “los empresarios estamos hoy en un proceso de cambio, aunque no todos pudimos meternos en la cabeza todavía la importancia que tienen las relaciones laborales. Todavía hay quienes discuten el derecho a la cartelera sindical, o creen que el mejor sindicato es el que no existe, y eso es pensar como dinosaurios, pero es lo que luego sale en la prensa, cuando en la realidad hay muchas más relaciones maduras que inmaduras en este país. Del mismo modo hay sindicatos que hoy entienden claramente que para lograr la rentabilidad de la empresa, hay que trabajar en conjunto, y si hay rentabilidad, todos ganan”.
Subrayó que “hay que tener clara la importancia de la participación, hay que tener claro lo importante que son los aportes del trabajador, porque todos tenemos para aportar, y los empresarios deben aprender a escuchar, y no amonestar a quien opina, por el contrario. Y no estoy hablando de cogestión, sino de participación. El empresario pone el capital y el trabajador el trabajo, y entre los dos ponen el mostrador. El trabajador tiene como misión lograr una fuente de trabajo digna, por su orgullo y para darle al país empresas rentables, competitivas, flexibles a los cambios que nos impone la realidad de hoy. Los dos tienen diferentes roles, y debe estar claro dónde está el límite donde yo no entro y dónde el límite donde él no entra, pero sabiendo siempre que estamos del mismo lado del mostrador”.
Señaló que “yo no vivo en una utopía donde no hay conflictos, pero he aprendido que incluso en los conflictos uno crece. Otro tema que se vio claramente en las mesas de diálogo de ACDE y la FKA es que el empresario debe tener la capacidad de decir ‘me equivoqué'. Sé que es algo difícil de decir en Uruguay, pero hay que aprenderlo. Yo apelo a la gente, porque en su cabeza y en su entorno tienen mucho para aportar. En este futuro que se viene, confío en que las relaciones laborales generarán más madurez. Estamos en el mismo barco para competir con el mundo, para hacer un país mejor para todos. Trabajar en equipo, o como decimos en CITA, ‘la balbulina y el aceite, y métanlo en el engranaje para que funcione'. La empresa que dirijo tiene 30 años, tomamos una empresa cayéndose a pedazos, y hoy tenemos de los mejores sindicatos del país”.
Enfatizó que “el empresario debe fortalecer a su equipo, tornarlo creíble, responsable y que el que los represente en las negociaciones deben ser personas responsables. Muchas veces el negociador es un técnico externo, un abogado, pues si el abogado conoce el tema, si está involucrado, muy bien, pero no contraten gente para negociar que no conozca el tema, porque ahí hay que encontrar acuerdos, no traer conflictos. Cuando yo negocio con un nuevo cliente, voy yo, personalmente, ¿por qué en muchos casos en las relaciones laborales los empresarios no damos la cara? Creo que tenemos que dar al cara, porque dando la cara generamos confianza, respeto, y crecemos juntos. Luego hay que cumplir con lo que se pactó, porque confío en que si yo no cumplo, uno de mi equipo me tirará de las orejas, y si el sindicalista no cumple su parte, uno de su equipo le tirará las orejas a él”.
Respecto a la negociación colectiva, dijo que “se han dictado leyes, que pueden tener sentido si existían relaciones laborales muy inmaduras. Pero lo que no podemos hacer es darle a un niño la libreta de conducir, porque lo que hará será estrellar el vehículo. Y en esto me refiero a los dos, a los empresarios y a los sindicalistas”.
Sostuvo que en las relaciones laborales “hay que tener paciencia, generar una cultura organizacional, y algo muy importante es no temerle a la disciplina. Lo que ocurre en este país, es que como seguimos hablando de la dictadura que terminó hace 25 años como si hubiera sido ayer, porque hablamos todo el día de lo mismo, se tiene miedo de hablar de disciplina, pero todos precisamos límites, los empresarios y los sindicalistas. Y eso hace a una buena cultura organizacional”.
Como conclusión de las mesas de diálogo subrayó que “hay que escuchar con claridad, tener bien claro que el otro es una persona y sentarse a negociar pensando que vamos a encontrar un camino, que será bueno y mejor para todos. No solo para la empresa, con sus trabajadores y empresarios, sino también para el sector, y también para el país, y para las relaciones laborales de todo el sistema. Así, con esto en la mente, hay que sentarse a negociar”.
Culminó diciendo que “a mí, que estoy en el sector del transporte, la ruta es lo que menos me preocupa, por eso estoy tranquila, no me importa quién gobierne al país, pero que no haya excesos, que nadie se haga el campeón, porque acá solo tiene que ganar Uruguay”.
Julio Burgueño
Julio Burgueño comenzó señalando que “participar en estas mesas de diálogo fue una experiencia muy rica, que nunca había hecho. Un día cayó un señor por el PIT CNT, planteó la idea, me entusiasmó, y acepté porque ese señor, que era Jacobo Varela, puso una condición, que era que quienes participaran en las mesas de diálogo lo hicieran en su nombre, no en representación de otros. Lo consulté con mis compañeros, porque siempre es bueno escuchar a los de mi sindicato, y nos pareció muy buena idea participar. Particularmente porque esto es un tema del que hoy mucho se habla, el diálogo social, la negociación colectiva, mejorar las relaciones laborales es hoy un tema crucial para nuestra convivencia”.
Dijo que “en 1944 la OIT en Filadelfia ya hablaba de cooperación, de intercambio de información entre trabajadores y empresarios. En este mundo global, donde competimos con todos, no puede haber una empresa que quiera progresar, que mire a futuro, si no tiene relaciones laborales firmes. No se puede vivir, hoy, de conflicto en conflicto”.
Bugueño señaló que “a partir del 2005, creo que se instaló en Uruguay una realidad que vino para quedarse, con la negociación colectiva. Debemos entre todos profundizar las relaciones laborales de todos los días, aunque todavía existen empresarios que no creen en ello, que sienten que el mejor sindicato es el que no existe, como señaló Claudia”.
Dijo que “a veces las palabras no expresan bien lo que queremos decir. En las mesas de diálogo se habló de cooperación y confrontación. Usemos la palabra que sea, yo no sé si es cooperación, pero lo que hay que tener es un intercambio fluido entre la empresa y el sindicato, en tiempo de crisis y en tiempo de vacas gordas. Sé que es difícil, porque en Uruguay tenemos muchos tabúes y cargamos muchas mochilas del lado del sindicato y del lado del empresario muchas veces siente que pierde autoridad con este intercambio. Y para nosotros también es difícil porque sentimos que perdemos autonomía. Pero es al revés, porque de ese modo lo que estamos haciendo es protegiendo a los trabajadores que nos pusieron al frente del sindicato”.
Burgueño explicó que “cada dos años en nuestro sindicato nos sometemos a una elección, rendimos cuentas y los trabajadores nos ratifican o no la confianza, si hicimos bien el trabajo. Hay que reivindicar con respeto, sin dejar la independencia, y cuando hay que confrontar, confrontamos, pero con franqueza y honestidad”.
Dijo que “hay ejemplos muy gráficos, de cómo no todos están maduros en este tema de las relaciones laborales. Para instalar una comisión bipartita de salud, un empresario no lo aceptaba porque no lo comprendía, hasta que lo terminó de comprender cuando ocurrió un accidente, un mando medio, porque faltaba una protección que costaba 500 pesos y no se había entendido que era necesaria. La salud del trabajador es una materia clara de cooperación con la empresa. Hay cosas que se hacen en conjunto o no salen. Esto de la salud laboral es un ejemplo”.
Dijo que en las relaciones laborales, “la responsabilidad mayor es de los empresarios. Ellos deben proteger a los dirigentes sindicales, y no hablo de ninguna cosa rara, como ocurre en otros países. Proteger es dejarlo actuar, tenerle confianza. No se puede negociar sin confianza. La confianza se pierde en un segundo y cuesta mucho recuperarla. En Pando, donde vivo, me veo con los jefes y gerentes todo el día, en la calle, en el supermercado. Debe haber respeto, no digo amistad pero sí respeto”.
Relató que “en estas mesas de diálogo conocí a seis empresarios de los que me llevo un grato recuerdo. Y cuando hay respeto, fraternidad en el debate, se puede tener puntos de vista distintos, que son muy firmes, muy claros, pero la relación laboral no se menoscaba. La confianza y el respeto son las claves para las relaciones laborales. Pero los empresarios que son los dueños de la empresa son los que deben tomar la iniciativa, promover la negociación, con buena fe, con confianza, sin pretensión de obtener ventajitas, sin mentiras”.
Destacó que el evento en el que estaba participando le resultaba inusual. “Uno a veces viaja y ve la realidad de otros países en estos temas, y advierte que nosotros tenemos cosas que en otros lugares sería imposible. Por ejemplo sería imposible estar aquí, con tantos empresarios escuchándome con respeto. Y esto hay que valorarlo, conservarlo y promoverlo”.
Indicó que “estamos ante un nuevo país. Hay toda una generación nueva y muy grande de jóvenes afiliados trabajadores, que no traen nuestra historia, ni nuestra mochila. Y siempre sabemos que debemos dejarles un legado, que están vinculados con los valores, y entre estos, lo clave a transmitir a los jóvenes sindicalistas que nos sucederán es el valor de la honestidad, valores éticos. Los mismos que les doy a mis hijos. Teníamos un presidente en Ipusa que no había terminado la escuela, y recuerdo que en plena dictadura, cerrábamos un acuerdo con un apretón de manos. Y eso me marcó a fuego y quiero legarlo”.
Otro tema clave es que hoy los dirigentes sindicales deben capacitarse, aseveró. “Hace 30 años éste era un país protegido, lleno de protecciones arancelarias o de otro tipo, pero ahora debemos competir con el mundo”.
Respecto a lo que señaló Claudia Sánchez, dijo que “a mí no me gusta eso de estar del mismo lado del mostrador con el empresario, como dijo Claudia, pero si tenemos honestidad, no importa de qué lado estemos del mostrador”.
Dijo que “no se imaginan lo que son las responsabilidad de un dirigente sindical, responsabilidad con el trabajador y con su familia, que están atrás nuestro. Recuerdo una época en que el sindicato se había opuesto a las horas extras, y un viejo amigo que trabajaba en la empresa estaba haciendo horas extras y yo me enojé con él. Entonces me explicó que lo hacía porque tenía que comprarle la túnica escolar a cuatro de sus seis hijos. O sea, aprendí que una decisión equivocada de mi parte, un apresuramiento, una reacción por revancha, le puede afectar la vida a una gran cantidad de familias. Y eso lo cargo en la espalda. Y lo mismo ocurre con la responsabilidad de los empresarios”.
Señaló que como conclusión de las mesas de diálogo “que entre todos podemos construir un Uruguay mejor. Yo estoy contento con el lugar que tengo. Defender a los trabajadores es para mí lo máximo, para poder construir cosas. Yo creo que debemos hacer muchas cosas en común con los empresarios. Sé que en esto voy a contrapelo con mucha gente, pero igual yo soy orgánico y acato. Termino esta experiencia de las mesas de diálogo saludando a los compañeros sindicalistas y a los seis compañeros empresarios… y ahora me doy cuenta que les estoy llamando ‘compañeros' a los empresarios, que están aquí en esta sala. Y esto ocurre porque se creó un clima de respeto. No quise darles ninguna lección, sino contar una experiencia de alguien que entiende que debemos ser más fraternos y respetuosos. El Uruguay y la sociedad nos miran y debemos dar lo mejor que podamos para construir un país mejor”.
Jacobo Varela
El coordinador de las mesas de diálogo, Jacobo Varela, comenzó señalando cómo surgió el programa, cuando en ACDE “ nos preguntamos si podría haber armonía entre empleadores y trabajadores. Para dar respuesta a esta interrogante, ACDE convocó a un grupo de empleadores y trabajadores con dos salvedades: que participaran en las mesas de diálogo a título personal y que no fueran para analizar un sistema de relaciones laborales, lo que implicaba hablar de la legislación, de las instituciones, del peso de la Cátedra de Derecho Laboral y de las doctrinas más recibidas, sino para hablar de actitudes y comportamientos a nivel del piso del taller, para hablar de qué cosas tornan más fáciles o más difíciles las relaciones laborales”.
Varela agradeció “a los participantes su aporte desinteresado, dejando de lado sus actividades, trasladándose hasta de Pando, como Burgueño, incluso en días con un clima inhóspito como hubo en este invierno. Y agradezco fundamentalmente porque ellos me educaron”.
El coordinador de las mesas de diálogo señaló que como el “año pasado el programa de ACDE se tituló ‘Relaciones laborales: de la confrontación a la cooperación', nos pareció oportuno comenzar definiendo q ué entienden las partes por esos dos términos. Y la primera conclusión fue que no nos entendíamos, como si hubiera dificultades en el idioma, porque la misma palabra tenía diferentes significados para unos y otros. Para unos ‘confrontación' era normal , no era más que confrontar ideas , intercambio , e s sano , ‘n o me parece malo '. En cambio para los otros la confrontación era una mala palabra, significaba que una y otra parte no conocen o aplican los derechos y obligaciones, implicaba disenso, es algo que surge frente a sanciones injustas , es u na cooperación que se rompe . Y así ocurría con los otros términos que se utilizan normalmente en las relaciones laborales”.
Lo que hizo el grupo, justamente, fue ponerse de acuerdo en los conceptos, comprender la posición del otro, y avanzar hacia la elaboración de esa guía o pautas para modernizar las relaciones entre empresarios y trabajadores.
Jacobo Varela culminó su exposición con las conclusiones que sacó de la experiencia de las mesas de diálogo. En primero lugar, enfatizó, “nunca había visto antes, en todos los cursos que he dictado en la materia, que ante la pregunta ‘¿en qué mercado compite su empresa?', todos estuvieran de acuerdo en que es el mercado global”.
Otro tema que concluyó Varela de las mesas de diálogo, “es que hoy en día, quien paga el salario al trabajador es el cliente”.
Asimismo, “parecería que todos comparten que quienes compiten en el mercado internacional, no son sólo las empresas, sino también los trabajadores y los Estados.
Las empresas están sometidas a presiones competitivas que no conocían y por eso necesitan de la buena relación con sus trabajadores”.
Dijo que “hoy ya no es tan importante ser dueño de la empresa como ser dueño del mercado. El valor de una empresa no está solamente en el terreno, las máquinas, las instalaciones. Está en los intangibles: como la calidad , la p roductividad de sus trabajadores , la c alidad de las comunicaciones internas , la c uota de mercado que tenga y la calidad de las relaciones de trabajo. Si los empleadores y los trabajadores no comparten estos conceptos, seguiremos reeditando en el siglo XXI los viejos éxitos del siglo XX. Como en los ‘oldies' de la música, seguiremos utilizando herramientas anticuadas y no estaremos modernizando las relaciones laborales”.
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