Declaración de Santiago de Chile
IX Simposio CELAM – UNIAPAC
Tal como lo venimos haciendo desde hace
más de dos décadas, obispos, sacerdotes y líderes empresariales, nos hemos
encontrado nuevamente, esta vez para discernir unidos en el Espíritu, los desafíos
que nos proponen el acontecimiento de
A tal fin, la espiritualidad, como
encuentro personal con Cristo, es clave. Ella no es un complemento para vivir
mejor los valores éticos sino su fuente, condición de posibilidad y
culminación. Genera exigencias que no se resuelven sólo en la racionalidad de
la ética.
La conversión del corazón nos abre a la
vida de Dios, nos hace sus discípulos y nos invita a la misión. La fe no nos
encierra en un goce intimista sino que nos dispone para comprender y responder
a las necesidades del prójimo. Así como Cristo es el mediador del encuentro con
el Padre, el otro, especialmente el más pobre y excluido, es el mediador de
nuestro encuentro con Cristo.
Lo dicho nos lleva a asumir oportunidades
y desafíos inéditos que las realidades de orden económico, financiero, social y
cultural del mundo globalizado ponen a las empresas en América Latina y el
Caribe. Para ello es necesario buscar juntos cómo vivir y promover los principios
y valores de la doctrina social de
Así, con el fin de lograr una mayor y
mejor vida para nuestros pueblos, asumimos conjuntamente los compromisos de:
·
educar en los mencionados principios y valores, y difundirlos;
·
encontrar formas de aplicarlos a las realidades cotidianas de las empresas;
·
revalorizar a la empresa como agente para la consecución del bien común;
·
exhortar a toda empresa para que considere a la persona como centro de su
actividad, favoreciendo el respeto de su dignidad y la búsqueda de su
desarrollo integral;
·
colaborar en la reducción de los índices de pobreza en nuestros países a través
de la generación de empleo decente y productivo, y de la capacitación para
mejorar la empleabilidad;
· fomentar
la mayor inserción posible de las personas en la sociedad del conocimiento y contribuir para una mejora sustancial de la calidad de la
educación;
·
aumentar el diálogo, la colaboración y el desarrollo de iniciativas conjuntas
entre los pastores de
Imploramos a Nuestro Señor
Jesucristo que nos envíe su Espíritu para que, junto a
En
Santiago de Chile, 30 de mayo de 2008.