Resumen del Foro de la Producción.


La actualidad de sectores esenciales para la economía uruguaya, su apuesta a la tecnología y cómo esta impacta en la generación y calidad de los empleos, fueron algunos de los temas eje del Foro de la Producción, organizado por ACDE el miércoles 15 de junio en WTC. Los expositores fueron el presidente de la Cámara Uruguaya de la Construcción, Juan Ignacio Otegui, el CEO y co founder de Collokia, Pablo Brenner, la presidenta de la Asociación de Comerciantes de Granos, Carola Píriz, y el director de Cambio Climático del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Ramón Méndez.

En la apertura del evento, el presidente de ACDE, Martín Carriquiry, recordó “los momentos difíciles que está viviendo nuestro país y que están llevando a que, por un lado el gobierno deba tomar medidas extremas para abatir el déficit fiscal y, por otro lado, las empresas deban analizar con mayor rigor todas sus decisiones”.

“Uno de los principios fundamentales de nuestra responsabilidad es reflexionar acerca de aquellas cosas que dependen de nosotros. Es por eso que, en estas circunstancias, debemos aprovechar para preguntarnos: ¿qué es lo que depende de nosotros? ¿Qué está en nuestras manos para cambiar, para mejorar, para hacer nuestros sueños posibles y dejar de culpar a los demás por nuestras frustraciones en materia de producción y competitividad?”, preguntó y especificó que el foro tenía por objetivo cuestionarse si la forma en que se produce es la correcta o debe ser objeto de cambios, como la tecnología y la capacitación de trabajadores y empresarios.

“Educación o estamos fritos”. Luego, el presidente de la Cámara Uruguaya de la Construcción, Juan Ignacio Otegui, remarcó la complejidad pero también el potencial de su sector como generador de empleo y calidad de vida, pero subrayó: “Tendremos una industria sustentable si y solo si la economía del país es sustentable”.

Con gráficos sobre la actividad de la construcción, Otegui mostró cómo esta industria perdió, desde su pico máximo de 2011/2012 (construcción de Montes del Plata) hasta la actualidad, 26 mil puestos de trabajo directos, lo que según estimó implica un número casi igual de empleos indirectos.

Sin perjuicio de ello, la construcción es el tercer sector generador de Producto Interno Bruto (PIB) en Uruguay, con casi el 10% del total.

Otegui analizó la competitividad en la construcción. Sobre ese punto, hizo especial énfasis en un tema “relevante para el país”: “En Uruguay no existen estudios serios y relevantes sobre productividad, más allá de los que alguna empresa pueda hacer. No hay cultura colectiva de estudiar la productividad, ni siquiera a nivel terciario, de las universidades. Tenemos un debe como sociedad muy fuerte”.

De todos modos, tomó como base los estudios disponibles sobre la evolución de la productividad “aparente” en distintas áreas de desarrollo. “La construcción, que estaba en 1991-1993 por encima de todos, hoy es la que está más abajo, lo que nos indica un problema severo. Si asociamos esto con la evolución de los salarios en la industria, esta industria tiene un problema severo y somos conscientes de ello”, afirmó.

A continuación pasó a otro punto que considera clave: el precio del gasoil y su fuerte aumento desde 2009 hasta la actualidad. “Esto afecta directamente los costos de toda la cadena (de producción) y erosiona la capacidad de competitividad de todo el país”, sostuvo.

El gasoil es monopólico y es transversal a toda la economía porque impacta a todos los ciudadanos, acotó y explicó que utilizar el ejemplo de gasoil porque es fácil de entender para todos cuál es su incidencia en la economía de las personas.

Luego comentó que está extendida la convicción de que las empresas constructoras no invierten. “Eso es falso”, aseguró. “Invierten lo mismo que el resto de la industria y cuando hay oportunidades y el país crece las constructoras también invierten (…). Si no hubiéramos producido esta inversión en tecnología y equipos, ¿cuál sería el comportamiento de nuestra productividad? Lo más probable es que hubiese sido mucho más grave”.

En esa línea, adelantó que los consejos de salarios, con plazo hasta fines de setiembre, configuran un escenario complejo para la construcción: “No estamos en condiciones ni podemos, después de toda esta información, aumentar los salarios reales de nuestros trabajadores si no hay una vinculación directa con el aumento de la productividad de la mano de obra. Ya no son sueldos malos, no están en un área deprimida ni en la actividad ni en sus ingresos, pero si no hay un aumento de productividad es imposible seguir aumentando porque coloca al país fuera de competencia”.

Sobre el final de su exposición, Otegui se refirió a otro aspecto que considera central, como la capacitación. En esa línea explicó que la construcción tiene convenios con diferentes organizaciones y, entre ellos, destacó uno con el Ministerio de Defensa Nacional, por el cual los maquinistas son capacitados en Batallones del arma de Ingenieros del Ejército, cuyos oficiales tienen “la experiencia y la capacidad de transmitir conocimiento”. Si bien fue desafiante unir a empresarios, militares y sindicalistas, se logró y con éxito, comentó. Por otra parte, también destacó un exitoso convenio con Don Bosco para realizar cursos de capacitación.

“Tenemos muchos debes, tal vez el mayor es la educación; estamos hipotecando el presente. Si el país no logra meter mano en serio en la educación pública, estamos fritos, porque vamos a tener un problema social. Los empresarios tenemos un rol importante que jugar”, concluyó.

“Oportunidad de movilidad social”. “La tecnología está revolucionando la industria”, comenzó diciendo Pablo Brenner, CEO y co founder de Collokia, experto en sector de tecnologías de la información. Citó casos resonantes como Uber, Tesla, Airbnb o Paypal, y cómo las grandes marcas tecnológicas preparan su desembarco en actividades tradicionales como la banca.

Sobre el caso de Uber, preguntó: “Los taxistas, ¿no sabían que iba a llegar Uber?”

Sin embargo, planteó que la “la discusión entre los taxistas y Uber es casi irrelevante, porque Uber ya está probando autos sin conductores. Ya lo dijeron y están haciendo pruebas. Su plan es no tener conductores. Parece lejano pero todo el mundo ya calcula que para 2030 los autos serán autónomos. Los autos de Google ya lo hicieron prácticamente sin accidentes. Eso se viene. Mirémoslo así: un chico que nace hoy no tendrá que hacer registro de conducir”.

Es cuestión de años que la mayoría de los empleos actuales desaparecerá; la duda es cuándo, indicó Brenner, y citó el chiste interno del sector tecnológico: “¿Qué es un programador? El último que se quedará sin empleo”. De hecho, dijo que ya existen robots que participan en reuniones de directorio de empresas de servicios, como el Derecho y la Medicina.

Admitió que esto “asusta un poco” pero que también es una oportunidad porque, por ejemplo, existe una demanda insatisfecha de talento.

En ese punto, Brenner se enfocó en Uruguay y dijo que la industria del software genera aproximadamente el 2% del PIB del país, con unos 10.000 trabajadores y “desempleo cero” con buenos sueldos.

En ese sentido, comentó que en Uruguay la movilidad social se asocia con el fútbol, pero remarcó que “la industria del software es la gran oportunidad de movilidad social que tenemos en el país”.

No obstante, consideró que Uruguay está “desaprovechando una gran oportunidad”.

Una de las causas es que, según Brenner, existe la convicción de que para estar en la industria de la tecnología se requiere “ser un genio”, cosa que no es así porque se necesitan equipos con muy diferentes especialidades.

El aumento en la cantidad de personas que se incorporan al sector en Uruguay es muy bajo –unas 500 personas por año- y eso limita mucho el potencial de crecimiento del sector.

Existe un bajo interés por estudiar ciencia y tecnología en Uruguay. “Tenemos que estudiar el porqué”, señaló. A su vez, la participación de mujeres en el total es muy baja. “Una de mis hijas estudia quinto año científico, y son dos chicas en una clase de 11”, citó como ejemplo y sentenció: “Es un gran desperdicio”.

En paralelo, se requiere capacitar especialistas en áreas que hoy escasean en Uruguay y enfocarse en exportar productos, más que servicios, planteó.

Un desafío inmediato. En tanto, el director de Cambio Climático del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Ramón Méndez, se refirió a los vínculos entre cambio climático y producción, y advirtió que Uruguay tiene por delante pasos cruciales en materia de combate a la contaminación.

El jerarca explicó, a modo de introducción, la situación de deterioro global del medio ambiente. “Desde la segunda mitad del siglo XX, se viene produciendo una transformación climática totalmente diferente a las registradas anteriormente, y esos cambios se aceleran cada vez más”, dijo.

Como ejemplo, Méndez señaló que lo normal había sido que la Tierra aumentara seis grados su temperatura en períodos de 10.000 años, pero que sólo en los últimos 100 años ya se elevó un grado. “Seguir haciendo lo mismo que se ha hecho hasta ahora tendrá consecuencias que se pueden calificar entre pésimas y catastróficas”, subrayó.

El uso de combustibles fósiles, la deforestación y la forma de explotación de la tierra aparecen como los principales comportamientos humanos que están determinando los daños ambientales. La correlación entre actividad humana y cambio climático es superior a 95%, y las poblaciones vulnerables son las más perjudicadas, afirmó el director.

Luego, Méndez puso el foco en lo local, y explicó que las emisiones de nuestro país “representan sólo el 0,04% de las emisiones mundiales”. En ese marco, dijo que en Uruguay la energía y la deforestación no son un problema a nivel de contaminación, pero sí señaló al transporte como fuente de polución.

“El desarrollo hace que cada ciudadano quiera tener su auto y usarlo, por lo tanto todo indica que en 15 años vamos a estar prácticamente triplicando nuestras emisiones en el sector del transporte”, alertó el jerarca.

Méndez afirmó que Uruguay viene tomando medidas positivas en materia de contaminación, como la implementación de energías “limpias”, pero entendió que la situación “exige un gran acuerdo nacional”, sobre el cual dijo que ya se está trabajando. “Se viene construyendo una política nacional de cambio climático con metas al 2020, 2030 y 2050, y se espera en julio anunciar ese gran acuerdo en relación a cómo queremos hacer las transformaciones de futuro en nuestro país”, adelantó.

En ese marco, el director enfatizó que Uruguay tiene grandes desafíos por delante en materia de contaminación y cambio climático: “Si no logramos controlar las emisiones, van a aparecer cada vez más barreras para la exportación de productos. Si emitimos mucho nos van a castigar, incluso los propios importadores y consumidores no van a querer lo que producimos”, afirmó.

Méndez marcó que no hay que pensar este tema en un largo plazo, y dijo que se trata de un riesgo que “en 10 años va a ser muy importante y en 20 será crucial”. De todos modos, destacó que tal contexto también presenta oportunidades para Uruguay: “Un país como el nuestro puede seguir siendo un `país piloto`, puede seguir mostrándose como un buen alumno de la clase, que genera acuerdos y lleva adelante políticas, y puede ser un buen ejemplo para poner en marcha un nuevo modelo de desarrollo”.

La competitividad como clave. La presidenta de la Asociación de Comerciantes de Granos, Carola Píriz, fue quien habló en el cierre del evento, y pidió señales fuertes del gobierno para mejorar la competitividad y contemplar los esfuerzos del sector agropecuario.

Piríz destacó el proceso de crecimiento del campo uruguayo en los últimos años y opinó que “muchas veces no se toma conciencia de lo que implicó este fenómeno”. “La agricultura elevó el nivel de vida en el interior del país”, dijo.

Luego, enumeró algunos avances del agro en los últimos años. “El productor agrícola se convirtió en empresario, el rubro se profesionalizó, se hizo más previsible, se logró la llegada de empresas de nivel mundial, se incorporó tecnología y maquinaria de última generación y se sumó la investigación y la biotecnología”, señaló entre otros puntos.

De esa forma, la empresaria entendió que “el sector privado cumplió con creces todo lo que tenía que hacer, y además en poco tiempo”. Dijo que el sector financiero “creyó en eso y acompañó”, y que “en el sector público se hicieron un montón de cosas buenas, como estimular la inversión o no tentarse con medidas similares a las aplicadas en Argentina, pero aún hay muchas cosas para hacer y ahí está ahora el gran desafío”.

“Tenemos que hacer las cosas de manera tal de no ser un `plan b` frente a Argentina. Argentina para nosotros hoy es una especie de Uber, porque gran parte del empresariado que está en nuestro país es argentino, y se ha generado una enorme expectativa con el país vecino, ante la cual tenemos que hacer algo”, dijo.

Píriz planteó: “Uruguay tiene un aparato productivo que está listo para seguir produciendo, tiene una clase empresarial más que capacitada para seguir produciendo, pero el problema es que cuando los precios bajan, el que permanece en el mundo es el que es más competitivo, y nosotros no tenemos las mejores ventajas competitivas”, opinó.

“Los costos energéticos y de transporte ya están dejando algunas zonas del país fuera del mapa. Tenemos fletes internos que son más caros que llevar la tonelada de grano hasta China”, ejemplificó y afirmó que hay que sumar esfuerzos para ser un país atractivo para la inversión.

“El sector productivo está asumiendo costos del Estado e ineficiencias de las empresas públicas que se pasan a las tarifas y hoy eso ya no se puede tolerar”, dijo Píriz. Recordó que cuando el sector estaba en su pico de rendimiento, se había advertido por los problemas de competitividad, y remarcó que ahora, más que nunca, es tiempo de enfrentar el asunto.

“Cuando los vientos cambian y vienen tiempos adversos ya no es un tema de ideología o de quién tiene la culpa, va a vender el que sea más barato. Hay cosas que pegan en la ecuación directa que el productor no puede manejar, con el flete más caro, con el combustible y la energía más cara de la región, ni siquiera se puede invertir en riego para mejorar la productividad por hectárea”, afirmó la empresaria.

Píriz dijo que todos estos factores contribuyen a que ya se vea una retracción de la actividad en el interior del país, por lo cual concluyó que se debe enfrentar la mejora de la competitividad como un desafío del Uruguay en su conjunto, “no es un tema del bolsillo del productor, es un desafío que implica a todos”, señaló.


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