Conferencia gobernanza de las empresas públicas: la transformación imprescindible


Resumen

Conferencia completa parte 1

Conferencia completa parte 2

ACDE RECLAMO UNA TRANSFORMACION DE LA GOBERNANZA DE LAS EMPRESAS PUBLICAS

En la apertura de la conferencia titulada “La transformación imprescindible: gobernanza de las empresas públicas”, el presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, Ing. Martín Carriquiry aseveró que “bajar los costos de los servicios y recortar la grasa del Estado, aplicando modelos que garanticen la eficiencia sustentable y sostenible es imprescindible.”

Tras su apertura expusieron el periodista Lic. Tomás Linn; el Ing. Omar Paganini, Vicerrector de la Universidad Católica y fundador y miembro del Observatorio de Energía y Desarrollo Sustentable de esa universidad y por último la presidente de la Academia Nacional de Economía, Ec. María Dolores Benavente.

Los expositores coincidieron en que ha quedado atrás el debate sobre propiedad de las empresas para dar lugar al de lagobernanza y mejora de gestión. También coincidieron en afirmar que la sociedad en general tiene una resistencia a encarar el problema, pero que ha sido puesto de manifiesto como imprescindible a raíz de las pérdidas en ANCAP.

Tomás Linn realizó un repaso de la polémica sobre la gestión de las empresas públicas desde la salida de la dictadura al presente, señalando que llama la atención que la sociedad en su conjunto no reclama por la eficiencia de las empresas y recordó que en la polémica por ANCAP se decía que “dio pérdidas pero es legal¨, sin que nadie saliera al cruce de dicha afirmación.

Paganini presentó un modelo de organización del sistema de empresas para mediano plazo partiendo del trabajo del Observatorio denominado “Libro Blanco” discriminando los roles de los actores y las funciones dentro de cada empresa en vista a la mayor eficiencia, en tanto que Benavente se refirió al estado de la cuestión, señalando que Uruguay figura último en materia de gobierno corporativo en Latinoamérica y recalcó que la mayoría de las recomendaciones realizadas en el libro “Empresas del Estado y Eficiencia”, publicado por Pharos – Academia Nacional de Economía, no precisan una ley específica sino más bien que alguien represente realmente al accionista”

Presentación completa

La forma de gobierno de las empresas públicas, su propiedad y su gestión, un repaso de su historia reciente y algunas ideas sobre cómo reformarlas, fueron temas centrales de una conferencia organizada por ACDE en el World Trade Center de Montevideo.

Titulado “La transformación imprescindible: gobernanza de las empresas públicas”, el evento tuvo como expositores centrales al vicerrector de Gestión Económica y Desarrollo de la Universidad Católica, Omar Paganini, la presidente de Pharos/Academia Nacional de Economía, María Dolores Benavente, y el periodista y docente Tomás Linn.

En la apertura del evento el presidente de ACDE, Martín Carriquiry, sostuvo que “una profunda reforma del Estado que lleve a que éste brinde al ciudadano lo que éste se merece, está pendiente desde hace mucho tiempo. Se habla mucho y se hace poco”.

“Hablar de la transformación de la gobernanza de las empresas públicas como algo imprescindible, en momentos en que nuestra atención está lógicamente centrada en contribuir a paliar en lo posible las dramáticas consecuencias que las inclemencias climáticas han infligido a nuestro país, con sus lamentable secuela de sufrimiento de compatriotas nuestros, puede sonar desproporcionado o desubicado.

Sin embargo, debemos tener la capacidad de distinguir lo urgente de lo necesario, dándole a cada circunstancia su lugar y el esfuerzo que amerita, y ACDE ha considerado, desde ya hace mucho tiempo que para que la sociedad uruguaya salga adelante, la adecuada gobernanza de las empresas estatales es un factor muy importante. Es por ello que lo hemos adoptado dentro de nuestros ejes temáticos a desarrollar este año, y seguiremos haciendo otros eventos en los próximos meses”, adelantó.

Y agregó: “El país, gracias a la solidaridad de este noble pueblo, va a salir de la emergencia generada por este duro golpe climático. Sin embargo, si no se toman medidas profundas, corre un serio riesgo de estancar su crecimiento a corto plazo. Para que esto no suceda, bajar los costos de los servicios y recortar la grasa del Estado, aplicando modelos que garanticen la eficiencia sustentable y sostenible es imprescindible. Y hoy, en particular, queremos presentar opiniones de expertos en el tema, con el fin de instalar en forma definitiva en nuestra sociedad el debate de qué clase de empresas estatales queremos, cómo deben gestionarse para cumplir eficazmente con el cometido que les asigna nuestra Constitución. Y la transparencia de dicha gestión conlleva, además, necesariamente un bloqueo a cualquier intento de corrupción, mal que lamentablemente se ha extendido en el mundo y que en Uruguay, afortunadamente, no tiene el alcance que vemos en otros lados.”

Tomás Linn

“Una ventaja de haber estado tantos años en el ejercicio del periodismo es haber visto este tema ir y venir. Hubo momentos de gran calor y fuerza, y otros de silencio, donde el tema estaba pero no estaba sobre la mesa. Hay momentos en que la preocupación por la modernización, la eficacia, incluso la manera de manejar las empresas públicas, o si deben estar en manos del Estado o en manos privadas ha sido muy fuerte. Pero también hubo momentos donde con la complicidad de los uruguayos fue mejor no tocar estos temas”, comenzó diciendo el periodista Tomás Linn en su presentación.

Linn hizo un breve repaso histórico acerca del debate sobre el funcionamiento de las empresas públicas desde el restablecimiento de la democracia hasta el presente. “En el primer gobierno de Sanguinetti es verdad que los partidos que habían tenido responsabilidades políticas antes del golpe de Estado se planteaban que habían hecho cosas mal y que debían corregirlas, que parte del deterioro que llevó a todo lo que llevó puede ser porque hubo mal manejo del Estado, incompetente, a veces clientelismo, entonces era hora de comenzar a corregir eso. Y uno de los primeros pasos que se pensaron fue, bueno, vamos a cortar lo que es ineficiente, lo que no sirve, lo que es muy caro y que no hay posibilidad de recuperar”, recordó Linn.

“El único antecedente que recuerdo de una decisión así fue en tiempos de dictadura, cuando el intendente (de Montevideo) Óscar Rachetti, que decidió cortar el drenaje de la Administración Municipal de Transporte, y lo cortó de raíz. Rachetti tenía en ese momento un plan de obras públicas muy grande y estaba perdiendo plata pero a roletes. Entonces lo que hace es una solución que después se tomó en otros casos y que es de dudosa efectividad, que es pasar el servicio a otros. Se crean las cooperativas, se le pasan las líneas, se crearon cooperativas, que yo recuerde dos, Cooptrol y Raincoop. Cooptrol al tiempo desapareció y ayer desapareció Raincoop. La intendencia se sacó el problema de encima pero el problema no fue resuelto”, comentó el experimentado periodista.

“En esa lógica comienza la salida de la democracia y hay dos ejemplos emblemáticos, uno es la salida del Estado de la pesca (SOIP que después fue ILPE) y la otra fue la reducción muy muy drástica de los servicios ferroviarios. Pero el tema no cerró allí, empezó la idea de que había que ir más a fondo, y ahí surgen dos ideas o propuestas, una la que propuso Lacalle y otra la que trabaja Sanguinetti en su segundo período. La de Lacalle es la de las semiprivatizaciones, esto es: el Estado no se desprende de todo pero lo pasa a manos privadas y que de la gestión, o como ahora se usa la palabra ahora, gobernanza, esté en manos privadas. La tesis de Sanguinetti fue la de la asociación. Las empresas públicas tienen problemas y lo que hay que hacer es asociarlas a otras empresas, pero siempre con la visión estatista. La idea era asociarlas con empresas extranjeras que a su vez eran estatales en sus países de origen. El ejemplo más claro fue el de Ancap, que no prosperó. Creo que es importante hacer la distinción porque no eran salidas iguales, pero el paquete cerró como si fueran lo mismo. Fue parte de los denostados años 90 y parte de lo que se llamó el neoliberalismo, pero las soluciones no eran la misma. En el caso de la asociación fue muy interesante porque la idea era que Ancap se asociara a otras empresas. Hubo un debate fuerte en el Parlamento, donde había legisladores frentistas que estaban de acuerdo, con matices, después disciplinariamente acataron lo que la mayoría del Frente resolvió. Eran legisladores que quizás entendieron y veían hacia delante y decían, bueno, ya está cerca el momento en que vamos a ser gobierno nosotros y tal vez este sea un buen instrumento. Pero hubo una contraorden y la ley de asociaciones no salió”, explicó Linn.

“La ley de Lacalle fue parcialmente rechazada, uno a veces se olvida, básicamente lo que se quería era que no se tocara Antel pero si era posible semiprivatizar Pluna que fue lo que pasó. Sin embargo, si bien hubo muchas consultas populares destinadas a trancar esas reformas del Estado, no todas tuvieron el resultado que creemos que quedó. La idea que quedó es que no sirvió nada y todo se rechazó. Pero el BSE se mantuvo y se rompió el monopolio, la consulta sobre la reforma de la Seguridad Social no llegaron a juntarse las firmas, quizás no porque adhiriera al sistema de AFAP sino porque sabía lo que estaba pasando con sus jubilaciones en ese momento, era claro que lo que había no funcionaba. Y la otra fue que tampoco salió la consulta contra el marco energético. Ese es un caso en el que la gente se olvida que hubo una ley que se aprobó, hubo una gran campaña para frenarla pero no prosperó y puede ser que muchos de los instrumentos de esa ley permiten que el actual gobierno pueda ufanarse de alguna manera de que tiene buen abastecimiento eléctrico y que tienen alternativas ecológicas, etcétera. Sin embargo quedó instalada esa idea de que acá no se hace nada, acá no se toca nada, esto queda como está, que coinciden con la crisis del 2002 y la llegada del Frente Amplio. Ahí sí el país tiene como dos visiones, hay un sector grande de la población que está contenta con lo que tiene y no hay nada que hacer, y hay otro sector que yo en un momento llamé “los nabos de siempre”, esa que dice bueno, esto hay que mantenerlo, lo mantengo con mi bolsillo y no me dan los resultados que quiero. Eso quedó instalado. La crisis de 2002 fue muy fuerte para mucha gente porque vio la especie de separación que hay en Uruguay según donde uno trabaje. En el 2002 muchas empresas cerraban, reducían personal drásticamente, y al mismo tiempo las empresas públicas y el Estado en general -el caso de la Intendencia fue emblemático- respetaban los acuerdos sindicales, no reducía personal. Los niveles de desempleo en ese momento eran muy altos, en todo en el sector privado, y ahí quedó claro para la gente que había dos formas de trabajar en Uruguay, una vivir en el riesgo del sector privado, y otra la certeza que aún en la peor crisis se puede sobrevivir que es estar en el sector público”.

El ex periodista del semanario Búsqueda llegó con su análisis al 2005, cuando el Frente Amplio ganó el gobierno por primera vez. “En estos años, al pasar la crisis y al ganar el Frente Amplio se vuelve a la etapa de silencio. Yo mismo dejé de escribir porque tenía la sensación de que caía en un espacio neutro donde a nadie le interesaba. En ese tiempo los que juegan un rol muy importante y se fortalecen, sobre todo en las empresas públicas, son los sindicatos. Los sindicatos fuertes son los del Estado porque tienen todas las de ganar. Los sindicatos del sector privado usan sus recursos, mete presión, amenazan con paros pero llegan hasta un punto, ningún dirigente sindical del sector privado es tan tonto como para