Taller: Ética empresarial y ética de la economía en perspectiva cristiana"


Si no existe Dios, no importa. Pero imagínate que tienes que responder dónde está tu hermano Abel, esa es la responsabilidad, sentenció el Dr. Peter Schallenberg en el taller de “Ética empresarial y ética económica desde la perspectiva cristiana¨ organizado por ACDE y la Fundación Konrad Adenauer el martes 14 de marzo.

Tras una pormenorizada recorrida por los conceptos de ética y los hallazgos griegos acerca de la naturaleza humana, “que vive de la calidad y no de la cantidad”, se refirió a la ética cristiana donde el otro, como hermano, tiene un lugar central.

Al respecto, según Schallenberg, el impacto de la idea de Dios que “lo que hicieron al otro a mí me lo hicieron”, es central en la ética cristiana y va más allá de la propia existencia de Dios.

Luego se refirió al capitalismo desde sus raíces cristianas. “Viene de las prédicas y discursos franciscanos. Siempre pensamos que viene de Lasalle, de Marx, de Adam Smith, y otros. No, el capitalismo, el término no proviene de ellos, sino proviene de Bernardino de Siena, recordó el teólogo y sacerdote alemán.

Finalmente repasó la relación del Estado y la participación en la concepción europea de economía social de mercado como parte del mensaje bíblico y sus implicancias para la ética empresarial.

El Dr. Schallemberg es director del centro de estudios sociales de la Conferencia Episcopal Alemana, asesor de la asociación de catedráticos en economía y administración y de la asociación de empresarios católicos alemanes.

A continuación les brindamos una transcripción de la traducción de dicha conferencia.

Muchas gracias por la invitación, es un placer para mí estar juntos acá esta mañana para pensar en conjunto sobre ética de la empresa, ética económica. Y también agradezco la invitación para dar impulsos en esta ocasión y eso nos lleva a una pregunta muy importante. Yo voy a hablar de esto desde una perspectiva cristiana, no estrictamente confesional sin embargo. El Centro Católico para la Ética Social en Alemania, es un instituto especializado en la Ética Empresarial y Social que trabaja mucho sobre la cuestión de la ética social y empresarial desde un punto de vista ecuménico y también junto con los partidos. En primer lugar con la Unión Demócrata-Cristiana, el partido que trabaja en la tradición de la ética social católica y protestante y hasta hoy cumple un papel importante. Entonces para mí es muy importante mencionar acá que trabajamos también con la Asociación de Empresarios Católicos y Protestantes y esto en el marco de la UNIAPAC que es de nivel internacional.

Quisiera hablar sobre 4 puntos, para que podamos calcular más o menos el tiempo. En primer lugar, es la pregunta de fondo, cuando hablamos de la ética empresarial y económica, aparentemente todo el mundo piensa de que se trata. Todo el mundo habla de la ética de la empresa, la ética y filosofía de una empresa. Pero, ¿qué significa ética? Este es el primer punto. Es una pregunta de fondo. Cuando se quiere aclarar un tema, siempre ayuda el diccionario etimológico. Segundo punto, la perspectiva bíblica, la perspectiva específicamente cristiana. El tercer aspecto sería el capitalismo. Y vamos a diferenciar entre el capitalismo y lo que nosotros llamamos economía social de mercado, un concepto auténticamente europeo, en realidad, alemán. Y el cuarto punto será qué significado tiene esto para los empresarios o para su trabajo ético o para aquellos empresarios con orientación ética

Primer punto, ¿qué significa ética? Cuando consultamos el diccionario etimológico, sin mucho… Simplemente ojeando el diccionario, sabemos que la ética proviene del griego, como tantos otros conceptos y términos y por suerte el griego tiene dos palabras, el ethos y etos. Uno con épsilon. Son dos términos diferentes. ”Ethos” significa el carácter del individuo y “Etos” habla más bien de la moral, de las costumbres. Y eso lo conocemos más del latín, de “mos” y “mores”, que es la moral. Es la costumbre, lo que por ejemplo acá nos saludamos acá en este país con un beso, no tocamos la nariz como los esquimales, y que no nos inclinamos uno frente al otro, sino una buena costumbre que tenemos acá. Después vamos a ver cómo llamamos a los términos “bien” y “mal”. Es una buena costumbre que estamos sentados en sillas. En Corea la gente está sentada en el piso. Lo que a nosotros nos cuesta porque no estamos sentados bien. Nos miramos a los ojos. Todas estas son costumbres. Ahora, ¿cuándo empezamos a hablar de la moral, de los mores? Eso después de Homero, en Grecia, en Asia Menor, es decir a partir del noveno siglo después de Cristo. Lo menciono brevemente, simplemente. Uno puede estudiar esto en muchas publicaciones y no sé si existe en español el siguiente libro de Philippe Nemo, “¿Qué es el occidente?”. El original es francés. Aparentemente está traducido como “¿Qué es el occidente?”. Nemo es un filósofo, no es teólogo. Es filósofo de la Sorbona. Si no estuviera traducido valdría la pena traducirlo. Philippe Nemo, “¿Qué es occidente?”. En este libro, este filósofo se remonta a las raíces de la cultura ética. Habría muchos más libros que se podrían nombrar, por ejemplo el libro recientemente publicado de Larry Siedentop, un filósofo norteamericano, “The invention of individualism”, (La Invención del Individualismo) es un libro que vale la pena leer. Es muy enriquecedor para entender la cultura de occidente. Entonces, a partir del noveno siglo uno conoce a otros pueblos, los viajes de Heródoto, por qué los egipcios actúan de tal manera, los asirios, los sumerios, todos, por qué actúan de tal o cual manera, hay algo que une a los seres humanos. Entonces ahí empieza esto de discutir y pensar sobre el ser humano y pensar sobre los valores universales. Hablamos entonces del “ethos”, los hábitos, algo que hacen todas las personas. Claro, los griegos también dicen que existe el “etos”, el carácter, el individuo. Si uno tiene hijos, (nosotros fuimos cinco hermanos), si hay varios hijos, ustedes sabrán que todos ponen la mano sobre la mesa, comen con cuchillo y tenedor, pero cada niño es un individuo. Uno se levanta temprano, otro más tarde, pero todos tienen que llegar a la mesa. Un hijo está más erguido, otro no tanto, así cada uno es diferente. Eso es lo que piensan y descubrieron los griegos, para nosotros es natural, pero en aquel momento lo descubrieron. Entonces los griegos preguntaban que si siempre hay dos componentes. Un componente de costumbre universal y algo individual. Y dicho entre paréntesis, es muy importante ver esto para el Estado. El Estado establece normas universales pero no puede establecer normas individuales. Nadie debe matar, eso es lo que establece el Estado. Todos deben ser honestos, deben actuar con honestidad. Pero cada persona en su esfera individual, en su individualidad, es diferente. Entonces, lo que ellos dicen, si es así hay que pensar qué es realmente “bueno”. Bueno no es lo que hacen todos, lo que es costumbre, sino que hay que pensar si esta costumbre es buena. ¿Es bueno si se permite a las mujeres trabajar? En muchos años ha sido así, pero no necesariamente esto es bueno. Un argumento “por costumbre” no es un argumento bueno. Hay que pensar qué es. Es una capacidad asombrosa la del ser humano poder pensar estas preguntas.

En realidad ya podríamos volver a casa y pensar en esto, ¿qué es bueno? El ser humano está en condiciones de saber qué es, no en apariencia, sino en realidad. Pero uno no llega solo a la solución sino solamente a través del intercambio con otros. El ser humano es un ser político, es un animal social que vive en comunidad. Entonces, si alguien dice que esto está bueno y otro dice que está mal, entonces a partir de ahí se genera un debate, una discusión. Allí se genera la reflexión. La reflexión necesita el debate. Y eso por ejemplo lo vimos en el debate parlamentario. De ahí surge la ética. La ética es reflexión sobre el bien, pero los griegos dicen algo más. Y con eso llego al final del primer punto. Es un semestre entero entero de clases lo que yo estoy refiriendo acá… pero los griegos también dicen lo siguiente, los dos términos “ethos” y “etos” no vienen de la nada, sino del norte de la India, del sánscrito, donde se han generado muchos términos de la lengua indo-germánica, hasta el español, el italiano, y la palabra que hay detrás es “eteo”. Ese es el término de base. Y se sospecha, lo sospechan los etimólogos, lo reducen al corral de animales. Si una persona tenía una oveja, entonces a la oveja había que protegerla contra los lobos por ejemplo. Había que dejar a esta oveja en un corral para protegerla contra los lobos. Y lo genial detrás de esto es que el ser humano no solamente vive de mantenerse sano hacia afuera, que su cuerpo esté sano, sino en la esencia vive también de que pueda protegerse también internamente contra las lastimaduras, contra las heridas. Esa es la idea que subyace a este término.

Sin duda el término de la psique, del alma, juega un papel muy importante. Y lo que digo es muy importante, el área del cuerpo es un área importante de la medicina. El área de Hipócrates. Es el área de la razón teórica, de las ciencias naturales, de la técnica. Los griegos diferenciaron entre la razón teórica, la técnica matemática, las ciencias naturales, y el área de la razón práctica, que esa es la ética. La técnica crea algo y eso es la poliesis. Lo llaman poliesis. Cuando luego vuelvan a casa ustedes hay que colgar un cuadro en la pared. Pues bien, ustedes lo pueden hacer o piden a alguien que cuelgue un cuadro en la habitación de los niños. Bueno, muy bien, el joven busca un claro, es quizás un cuadro grande, entonces él lo cuelga y después cuando esté puesto llamamos al niño y el niño entra y uno dice que bueno, que bien que está hecho. Entonces cae el cuadro. Pues entonces ustedes no dicen eso está mal, ustedes no saben. Eso está mal hecho. Y así los griegos en el área de la técnica, en el área de los hospitales, de los talleres automotrices, en todos lados, existe esto, lo opuesto entre lo correcto y lo malo. Que eso no es puntualismo ético, sino el área de la actuación ética que podemos diferenciar entre bien y mal. Luego, si llegan a casa por ejemplo no hay que colgar nada en la pared sino que le voy a dar un beso a la primera persona que se me acerque en mi casa, entonces es otra forma de actuar que colgar un cuadro en la pared. Y ustedes se proponen, abren la puerta y llega uno de esos familiares y le dan un beso de bienvenida. Está tan rápido que a lo mejor le pisan el pie mientras tanto y el otro dice: “¡ay!, eso dolió”. Entonces ustedes dicen eso fue bien intencionado, sino que lo hice mal. Entonces, ahí llega el nivel de la ética, con este beso. No queremos crear algo, no es un hacer, ”faccere”, no es un acto de poliesis como dicen los griegos, si no queremos expresar algo, no es un acto efectivo sino un “actus expresivus”. Un acto expresivo, dar un beso. Perdonar también, perdonar no hace olvidar lo que se ha hecho. El padre perdona al hijo perdido en la Biblia, eso no deshace lo que ha hecho este hijo. Sin embargo esta la impresión que una persona puede empezar de nuevo. Y eso es una cuestión ética, es una actuación expresiva. Y esa diferencia es muy importante para entender la ética.

Si hablamos de la ética económica, en realidad buscamos la cuadratura del círculo. Queremos un trabajo efectivo, beneficio, producción, lo queremos vincular con las buenas intenciones. Vamos a ver entonces cómo se logra esta articulación y qué idea hay detrás. Es una idea metafísica de la actuación humana. Podemos decir otros términos y les doy otro ejemplo. Los griegos descubrieron que el ser humano no vive de la cantidad, sino de la calidad. De ahí surge el término del martirio en el cristianismo. Maximiliano Kolbe por ejemplo, Oscar Romero y otros. ¿Qué dicen los griegos?. Platón, mucho antes de surgir el cristianismo dijo y daba un ejemplo, en Asia Menor donde vivían muchas personas, muchos griegos, había muchas tortugas, allí Sócrates, según Platón, preguntó ¿cuál es el objetivo de la tortuga? Ser vieja. Bueno, las tortugas no piensan en ser viejas, simplemente la naturaleza programa a las tortugas para que sean viejas. De modo que la tortuga está contenta con esto. Para Sócrates el ser humano no se contenta con ser viejo, no le alcanza con la cantidad, sino que busca la calidad. Busca años con contenido, no solamente la cantidad de los años. Una persona dice “bueno, ¡qué suerte que cumplí los 90 años!”. Y después viene la pregunta, ¿por qué eres tan feliz? Porque llegué a los 90 años. Pues bien, ¿por qué? Este “¿por qué?” no se alimenta solo del hecho de haber llegado a los 90 años, sino del resultado del evento en sí mismo. De la experiencia por ejemplo de “estoy feliz de ser viejo porque pude tener tantos amigos”. Esto se entiende. Esta es una buena razón. No solamente un hecho. Me parece que esto es muy importante desde la perspectiva antropológica, para entender qué es la ética, qué es la sociedad, qué es la comunidad. Buscamos la experiencia.

Y ahora hay que ir un paso más, porque todavía no hemos definido bien el término del “bien”. Es decir buscamos, queremos hacer buenas experiencias. Ahora, ¿cuáles son esas vivencias o experiencias buenas? Y los griegos también tenían una respuesta a esto y esta respuesta de los griegos se ha grabado en la memoria de la humanidad. Hay una cita de Platón en el Gorgias. Gorgias es un libro de Platón, está traducido a todos los idiomas. En el penúltimo capítulo, allá explica Sócrates a Calicles lo que pasa en la muerte. Calicles y Sócrates son los interlocutores en el coloquio. En la muerte se separan el alma y el cuerpo. El alma va al juez (esto es mucho tiempo antes del cristianismo). El juez se llama Radamantes. Este juez, dice Sócrates, conoce cada alma y la consciencia de cada ser humano. Todo lo que se ha acumulado a lo largo de los años, conciencia de sí mismo y de los demás. El juez lo reconoce y conoce cada alma sin distinciones, sin honores, sin nada. El alma en si. Entonces Sócrates dice que cada alma está destinada. Ah, dice Calicles, ¿y de dónde estas almas están heridas? Y dice Sócrates, es porque a las almas se las trataba injustamente. Allá se introduce por primera vez el término de la justicia. Las almas fueron tratadas con injusticia. Y dice Calicles, ¿y cuándo se trata injustamente al alma? Y ahí viene la frase decisiva. Dice Sócrates: se trata injustamente un alma cuando no se respeta su bondad y su perfección interna, intrínseca. Eso es el término del amor de los griegos, el amor significa desear y ser deseados. Querer y ser bienvenido. El Papa Francisco y el Papa Benedicto han dicho en sus encíclicas que el ser humano busca ser querido y amado. Y es la definición de escuchar de otra persona que uno está necesitando sin condiciones, incondicionalmente.

Y con eso llego al final de mi primer punto. Esta frase “tú eres necesario sin condiciones”, eso se llama creación en la Biblia. La creación no quiere decir que Dios creó el mundo en siete días. Por supuesto Dios creó el mundo. La creación es idea del judaísmo también, y en paralelo a los griegos. Los griegos desde el siglo IX a.C. están en Asia Menor, y los judíos estaban primero en Egipto, después en Canaan, a partir del noveno siglo antes de Cristo, cuando era rey Salomón. Entonces, en dos lugares de Asia Menor, de Oriente Medio, aparece esta idea metafísica. Se unen después en la Escuela de Alejandría, en el tercer siglo, por arte de milagro allí se crea una síntesis. Se crean dos movimientos, uno ya lo nombramos y el otro es el Génesis. Dios creador. La idea de que haya una persona que no está sujeta a las condiciones de tiempo y espacio.

Mi madre siempre me ha dicho “yo te quiero mucho”. Y para mí es muy importante escuchar esto. Y me lo ha dicho desde siempre, desde que yo fui un chico muy pequeño hasta hoy. En algún momento ya no estará ella, entonces ¿quién me lo va a decir? Así en el judaísmo surge en el pensamiento israelita temprano, surge el pensamiento de si hay algo que garantice más allá de los tiempos, que el ser humano sea deseado y amado, que el ser humano sea necesario. Y ahí surge la idea que existe Dios. Los Salmos hablan de esto. “Tú estás más allá de todos los tiempos”. Es una idea, no es importante si esa idea se corresponde a la realidad, sin embargo importa si esta idea lleva una vida más rica, si mejora la convivencia. Entonces si la idea de Dios lleva a una mejor convivencia, entonces hemos ganado mucho. Ahora, si la idea de Dios y la existencia de Dios no lleva a esto, entonces Dios no importa. Es la crítica de los profetas. Si Dios solamente sirve para dar muchos sacrificios pero no llega a incidir en la vida, entonces ahí viene la pregunta la diosa Cali, ¿cómo actúan estos que creen en la diosa Cali en Calcuta?, donde se sacrifican los bueyes y las vacas y al lado está el hospital de la Madre Teresa y ahí se trabaja. Entonces, ya vamos a volver sobre este punto, ¿qué hace que mejore la convivencia? Y también vamos a hablar sobre la importancia de Dios en la sociedad secular, como en Alemania.

No podemos decir matemáticamente que existe Dios ni podemos negar la existencia mediante medios matemáticos. Pero si podemos hablar sobre qué pasa si creemos en Dios. ¿Eso tiene consecuencias para la vida? Bueno, si no lo hace no importa. Ahora, Mateo 25 dice “lo que me han hecho a mí lo han hecho a mi prójimo, lo que le han hecho a mi prójimo me lo han hecho a mí”. Entonces ahí si tenemos un impacto práctico en la vida, eso si es lo que vale.

Quiero volver sobre la creación. Quiero volver a la vieja idea del paraíso. En casi todas las lenguas existe la palabra paraíso. Viene del persa, es para daesa. “Para” es alrededor. “Daesa” es ladrillo en persa. En la zona de Irán, Afganistán, el viejo Imperio Persa, ahí hay muchos desiertos. Ahí se precisa agua. En medio del desierto, ¿cómo hay que proteger al agua? Hay que erigir un muro alrededor del agua. Como antes el ejemplo de la oveja, la oveja es muy valiosa. Entonces hay que proteger mi interior. Se me desea, se me ama. Si siempre se me tortura, se me ataca, quizá se muera la idea de que se me ama, que se me busca. Y esa es la oveja que debe ser protegida. Y ahora tenemos otra imagen, el agua, el oasis, entonces hay que proteger el agua. Es la misma imagen del ser humano a quien se le dice todos los días “qué bien que estás, qué bien que existes”. Bueno, entonces la gente lo va a querer, si yo le digo todos los días a una persona, buen día, hoy no tienes que estar acá, y lo digo una y otra vez a lo largo, esta persona va a pensar que en realidad no importa que está. Entonces el alma pierde. Y lo hace protegiéndose con un muro, para daesa. Se protege el agua mediante el muro contra la arena. La arena es mala para el agua, como los lobos para la oveja. La arena es como la idea de “yo no soy necesario”.

Si me preguntan, ¿tengo que estar acá? Yo les voy a decir si, por supuesto, puede estar acá. Pero usted me pregunta, ¿tengo que estar acá? Yo le voy a decir no, haga lo que quiera. Lo que le parezca. Pero si en su lugar estuviera mi hermana y me preguntara, ¿yo debo estar acá? Yo le voy a decir, por supuesto quiero que estés, porque eres mi hermana. Y si alguien entrara no sabría que usted no es mi hermana sino que es otra persona. Y mi comportamiento es diferente porque sé que es mi hermana. El Cristianismo predica que hay que tratar a cualquier persona como a mi hermana. Es una idea cultural, eso es la fe. La fe en última instancia es una cuestión de voluntad, es una cosa que no viene naturalmente. Volvamos al paraíso. La idea de que un ser humano hay que protegerlo, que debe ser querido sin condiciones. El ser humano tiene la posibilidad de dudar de que es querido. Uno puede dudar que uno es amado por la mujer, por la señora.

Yo puedo dudar del amor de mis amigos, como lo dijo Blas Pascal en sus pensamientos. Blas Pascal fue muy escéptico. Dijo alguna vez que en realidad no amamos a nuestros amigos, lo que en realidad amamos son sus propiedades que nos sirven. Si es así, entonces realmente tenemos que hacer algo, tenemos que trabajar en contra de esta concepción. Esa es la cultura del amor, la cultura de la vida. Un ser humano que solamente es considerado útil paulatinamente se va muriendo. Y el ser humano tiene el derecho y la posibilidad de dudar, toma la fruta, la manzana es un símbolo. Un árbol en el centro del jardín es la verdad de la vida. Que soy necesario, que mis padres me querían, que me han dicho qué maravilloso que estás. Y yo puedo tocar este árbol. Yo no estoy tan seguro que realmente sea completamente necesario, ese es el pecado original. Pecado no es que coma carne los viernes, o que insulte a una persona, sino que dudo del amor que se me da. Y por lo tanto también dudo de mi capacidad de amar a los demás. Esta imagen del paraíso trasciende el Antiguo Testamento y llega al Nuevo Testamento y llega la idea de la redención, de la salvación. Es la liberación de la duda de mi mismo y de la necesidad de los otros. Y de esto habla San Agustín.

Paralelamente a la distinción de los griegos entre la actuación que crea y la actuación expresiva, San Agustín habla de la civitas terrena, la comunidad terrenal, la producción de bienes, de coches, de máquinas, la producción. Y al otro lado qué es lo que yo quiero expresar, lo que dijo Juan Pablo II con el sentido humano del trabajo humano. Nosotros no somos simplemente hormigas de un gran hormiguero, sino nosotros queremos expresar algo a través de nuestro trabajo y nosotros mismos queremos expresarnos. Queremos acercarnos a otros seres humanos. Y con esto estamos muy cerca de la ética empresarial y de la economía. No vivimos de crear y consumir materiales y materias. Sino que vivimos a través de la producción de materia y a través del consumo. Pasamos a vivir de que importamos el uno al otro. Rousseau dijo alguna vez que somos ciudadanos de dos mundos, somos humanos que producen, el homo economicus. Sin embargo, somos personas que no se contentan con producir, sino que toman el otro, buscan el otro, y lo hacen a través del trabajo y de la economía a través del capital. Y con eso paso al tercer punto. El segundo punto fue la visión del Nuevo Testamento y con la idea de los talentos, la parábola de los talentos, la visión de San Agustín con su distinción entre el estado terrenal y la civitas de Dios. La civitas terrenal viene del latín ”uti”, del término útil o utilizar, de usar. Uso el vaso para tomar, de no uso otra persona. ¿Y el otro término? San Agustín distingue entre uti y frui. La amistad no es una cuestión útil, sino por amor. Uno no se casa con una empleada de un banco porque es muy buena administradora de sus cuentas. Sino porque busca a la persona. Entonces lo que importa es llegar al alma de la otra persona, conocer a la otra persona.

Tercer punto, después de San Agustín. San Agustín muere en el 430 de nuestro tiempo. Hay 700 años de tranquilidad. Ahí viene la época de los grandes cambios demográficos en Europa. Y quién es el primero que empieza a pensar nuevamente es Anselmo de Canterbury. Y empieza la cultura benedictina de los monasterios. Es una tendencia muy lenta. De allí surge una persona que para la Iglesia Católica resulta muy importante. En 1181 nace Francisco de Asís. Y Francisco de Asís tiene la idea que no solamente importa que la humanidad sea salvada y redimida sino que cada persona debe hacer la experiencia que se le ama sin condiciones. Quizás ustedes visitaron Asís, donde está la pequeña iglesia de San Damiano. Ahí está la cruz de San Damiano y Francisco está rezando y de repente escucha la voz de Cristo de la cruz que dice anda, ve y construye mi iglesia. Un acto efectivo. Se me pide el acto efectivo y piensa con qué construirla. Busca tirantes, madera, ladrillos, etc. Para que construir la iglesia que está en mal estado. Después de un día se da cuenta que está errando, que se equivoca. En realidad he trabajado en el campo equivocado. No se trataba del edificio… Se puede construir el edificio sin creer en Dios. Se precisa un buen arquitecto, nada más. Ahora, ¿qué es lo que se busca? Es recrear el ser humano, esa es la iglesia. El templo de Dios es esto, lo esencial es esto. Lo valioso es el ser humano. Entonces Francisco piensa que la primera persona que voy a conocer ahí afuera, le voy a dar un abrazo y un beso. Entonces sale de la iglesia y ve a lo lejos y huele a lo lejos un leproso. Un leproso con tumores abiertos. Pero él ya hizo su promesa, el lo abraza y besa sus heridas, porque es un ser humano. Más allá de como se vea. Una vez al año vamos a Lourdes con enfermos, y siempre es bueno cuando los enfermos no tengan enfermedades demasiado difíciles y cuesta mucho hacer el trabajo cuando las enfermedades son horribles. Y además esos enfermos con enfermedades horribles quizá ni siquiera muestren gratitud. Eso cuesta más aún. Pero bueno, lo hacemos igual. Ese es el pensamiento de Francisco. Ahora pasa lo espectacular de Francisco y de su movimiento, de ahí surge un sistema y el sistema es el sistema del capitalismo y se llamaba el capitalismo temprano de la Toscana del siglo XIV. El capitalismo viene de las prédicas y discursos franciscanos. Siempre pensamos que viene de Lasalle, de Marx, de Adam Smith, y otros. No, el capitalismo, el término no proviene de ellos, sino proviene de Bernardino de Siena, un franciscano de la tercera generación, que muere en 1444 en la ciudad de Aquila en una iglesia que aún no se ha reconstruido después del terremoto. Bernardino de Siena piensa sobre lo que pensó el fundador de su orden, que hay que llegar al individuo. Toscana, una zona muy próspera, y en la historia económica fue como la media luna fértil que iba de Escocia -con las ovejas-, Inglaterra hasta Toscana, hasta Polonia, Cracovia, donde se producían los tejidos, los paños. Se esquila a las ovejas y termina siendo la base de la producción de Cracovia. Entonces este predicador dice, ¿eso es todo? ¿Que venda todo para quitarle a los pobres y al pueblo? Y qué pasa con el empresario? El empresario quiere trabajar, quiere producir. Y ahí viene el empresario. El empresario es el redentor, el “redemptor” . El empresario compra el tiempo porque hace algo en el tiempo y da la oportunidad a otras personas de hacer algo con su vida en su tiempo vital. Ese es el empresario. No hay una palabra en latín para empresario. Los franciscanos lo llamaron el ”redemptor” en latín. El término capitalista no viene de capital sino de “caput”, cabeza. De ahí viene capitalista. Porque había muchas cabezas de ovejas. Eran propietarios de cabezas de ovejas. Entonces los franciscanos los llaman los propietarios de las cabezas de ovejas. Bueno, entonces ustedes deben capitalizar estas cabezas y lo hacen haciendo participar a otros en el comercio a través del préstamo, a través de créditos. Se precisan bancos, empieza el momento bancario.

El Monte dei Paschi es el banco más antiguo del mundo, creado en 1472 en Siena. Actualmente en una crisis muy grave. Y ¿por qué se llama Monte dei Paschi? Significa la montaña de pascua, porque justamente allá se concretó y se completó la redención. El banco debe servir para absolver a una persona de su inactividad a través del préstamo. El banco debe hacer préstamos pequeños para permitir que otras personas puedan participar en la economía y en la competencia. Esa es la idea de Bernardo de Siena. Hay otras ideas del funcionamiento de un banco, pero creo que esa es la idea digna del ser humano. Lo vemos en India, en Indonesia, en muchos lados existen estos bancos de los microcréditos, también los bancos cooperativos. También las comunidades eclesiásticas tienen esos microbancos. También las cajas cooperativas en Alemania. Entonces esa idea es la base del capitalismo. Con esto se explica la ética.

Junto a Benedicto de Siena, había muchos predicadores franciscanos, los conocemos, están los archivos, no es invento, está todo en los archivos. Actúen en nombre de Cristo, para que los demás tengan la posibilidad de vivir. Los franciscanos llegaron al nuevo mundo desde el principio junto a Colón. Magallanes tenía a los Franciscanos. Siempre estaban presentes y siempre acompañados de la idea hasta el último rincón del mundo. Los Salesianos, los Dominicanos, los Jesuitas, pero sobre todo los Franciscanos tenían una idea muy bien definida y una posición clave con respecto a este movimiento ético económico en el Cristianismo.

Si estuviéramos juntos un semestre entero, podríamos hablar sobre la ética profesional de Martin Lutero, la ética de Adam Smith, de la ética protestante y su influencia en el capitalismo. Solamente lo traigo a colación, pero hay muchas raíces del capitalismo moderno, sin embargo para nosotros es importante que veamos que hay una raíz muy temprana que es cristiana, muy anterior a la Reforma. De ahí surge la economía social de mercado. El término de la economía social de mercado viene de Muller Armack, un economista de la Escuela de Friburgo, no es un Chicago-boy, no obedece a Milton Friedman sino una forma muy cristiana. Tampoco responde a la Escuela Austríaca de Hayek, a pesar de su influencia. Entonces, la Escuela de Friburgo tenía una idea específica que se remonta al pensamiento de Immanuel Kant y del Cristianismo. Immanuel Kant toma la línea humana. En los romanos la “dignita” significa la belleza del alma. Hay que respetar la belleza del alma, para que no se destruya. Es lo que pensaban los romanos e Immanuel Kant retoma esta idea y se une al pensamiento de Rousseau, no son antagonistas. En Europa son Kant y Rousseau. Kant dijo alguna vez que “Rousseau fue la persona que más influencia tuvo en mi vida, más que ningún otro”. Rousseau murió una generación antes de Kant. Esas son las dos columnas o pilares de la ética del Estado y de la ética de la economía de Europa. Rousseau es una persona complicada, muy compleja. Por ejemplo la idea de la educación y su concepto pedagógico. Rousseau siempre dijo, y era una frase de Cicerón: los humanos no son barriles que hay que llenar sino que son fuegos que hay que encender. Eso es parte del ser humano. Hay que dejar que el ser humano pueda realmente vivir sus talentos. No hay que llenarlos, sino que vivan sus talentos. Es lo que dijo Rousseau pensando en Cicerón. Estas ideas influyeron en los años ´20 y ´30 en la Escuela de Friburgo de Economía Social de Mercado.

La idea es que la persona no solamente participe en la política, sino también en la economía. Así de sencillo. El término clave es “participación”. Por eso es tan importante ver las tasas de desempleo, no es solamente una cuestión económica que tiene que ver con la producción, sino que las personas participen, l