Taller: Ética empresarial y ética de la economía en perspectiva cristiana"


Si no existe Dios, no importa. Pero imagínate que tienes que responder dónde está tu hermano Abel, esa es la responsabilidad, sentenció el Dr. Peter Schallenberg en el taller de “Ética empresarial y ética económica desde la perspectiva cristiana¨ organizado por ACDE y la Fundación Konrad Adenauer el martes 14 de marzo.

Tras una pormenorizada recorrida por los conceptos de ética y los hallazgos griegos acerca de la naturaleza humana, “que vive de la calidad y no de la cantidad”, se refirió a la ética cristiana donde el otro, como hermano, tiene un lugar central.

Al respecto, según Schallenberg, el impacto de la idea de Dios que “lo que hicieron al otro a mí me lo hicieron”, es central en la ética cristiana y va más allá de la propia existencia de Dios.

Luego se refirió al capitalismo desde sus raíces cristianas. “Viene de las prédicas y discursos franciscanos. Siempre pensamos que viene de Lasalle, de Marx, de Adam Smith, y otros. No, el capitalismo, el término no proviene de ellos, sino proviene de Bernardino de Siena, recordó el teólogo y sacerdote alemán.

Finalmente repasó la relación del Estado y la participación en la concepción europea de economía social de mercado como parte del mensaje bíblico y sus implicancias para la ética empresarial.

El Dr. Schallemberg es director del centro de estudios sociales de la Conferencia Episcopal Alemana, asesor de la asociación de catedráticos en economía y administración y de la asociación de empresarios católicos alemanes.

A continuación les brindamos una transcripción de la traducción de dicha conferencia.

Muchas gracias por la invitación, es un placer para mí estar juntos acá esta mañana para pensar en conjunto sobre ética de la empresa, ética económica. Y también agradezco la invitación para dar impulsos en esta ocasión y eso nos lleva a una pregunta muy importante. Yo voy a hablar de esto desde una perspectiva cristiana, no estrictamente confesional sin embargo. El Centro Católico para la Ética Social en Alemania, es un instituto especializado en la Ética Empresarial y Social que trabaja mucho sobre la cuestión de la ética social y empresarial desde un punto de vista ecuménico y también junto con los partidos. En primer lugar con la Unión Demócrata-Cristiana, el partido que trabaja en la tradición de la ética social católica y protestante y hasta hoy cumple un papel importante. Entonces para mí es muy importante mencionar acá que trabajamos también con la Asociación de Empresarios Católicos y Protestantes y esto en el marco de la UNIAPAC que es de nivel internacional.

Quisiera hablar sobre 4 puntos, para que podamos calcular más o menos el tiempo. En primer lugar, es la pregunta de fondo, cuando hablamos de la ética empresarial y económica, aparentemente todo el mundo piensa de que se trata. Todo el mundo habla de la ética de la empresa, la ética y filosofía de una empresa. Pero, ¿qué significa ética? Este es el primer punto. Es una pregunta de fondo. Cuando se quiere aclarar un tema, siempre ayuda el diccionario etimológico. Segundo punto, la perspectiva bíblica, la perspectiva específicamente cristiana. El tercer aspecto sería el capitalismo. Y vamos a diferenciar entre el capitalismo y lo que nosotros llamamos economía social de mercado, un concepto auténticamente europeo, en realidad, alemán. Y el cuarto punto será qué significado tiene esto para los empresarios o para su trabajo ético o para aquellos empresarios con orientación ética

Primer punto, ¿qué significa ética? Cuando consultamos el diccionario etimológico, sin mucho… Simplemente ojeando el diccionario, sabemos que la ética proviene del griego, como tantos otros conceptos y términos y por suerte el griego tiene dos palabras, el ethos y etos. Uno con épsilon. Son dos términos diferentes. ”Ethos” significa el carácter del individuo y “Etos” habla más bien de la moral, de las costumbres. Y eso lo conocemos más del latín, de “mos” y “mores”, que es la moral. Es la costumbre, lo que por ejemplo acá nos saludamos acá en este país con un beso, no tocamos la nariz como los esquimales, y que no nos inclinamos uno frente al otro, sino una buena costumbre que tenemos acá. Después vamos a ver cómo llamamos a los términos “bien” y “mal”. Es una buena costumbre que estamos sentados en sillas. En Corea la gente está sentada en el piso. Lo que a nosotros nos cuesta porque no estamos sentados bien. Nos miramos a los ojos. Todas estas son costumbres. Ahora, ¿cuándo empezamos a hablar de la moral, de los mores? Eso después de Homero, en Grecia, en Asia Menor, es decir a partir del noveno siglo después de Cristo. Lo menciono brevemente, simplemente. Uno puede estudiar esto en muchas publicaciones y no sé si existe en español el siguiente libro de Philippe Nemo, “¿Qué es el occidente?”. El original es francés. Aparentemente está traducido como “¿Qué es el occidente?”. Nemo es un filósofo, no es teólogo. Es filósofo de la Sorbona. Si no estuviera traducido valdría la pena traducirlo. Philippe Nemo, “¿Qué es occidente?”. En este libro, este filósofo se remonta a las raíces de la cultura ética. Habría muchos más libros que se podrían nombrar, por ejemplo el libro recientemente publicado de Larry Siedentop, un filósofo norteamericano, “The invention of individualism”, (La Invención del Individualismo) es un libro que vale la pena leer. Es muy enriquecedor para entender la cultura de occidente. Entonces, a partir del noveno siglo uno conoce a otros pueblos, los viajes de Heródoto, por qué los egipcios actúan de tal manera, los asirios, los sumerios, todos, por qué actúan de tal o cual manera, hay algo que une a los seres humanos. Entonces ahí empieza esto de discutir y pensar sobre el ser humano y pensar sobre los valores universales. Hablamos entonces del “ethos”, los hábitos, algo que hacen todas las personas. Claro, los griegos también dicen que existe el “etos”, el carácter, el individuo. Si uno tiene hijos, (nosotros fuimos cinco hermanos), si hay varios hijos, ustedes sabrán que todos ponen la mano sobre la mesa, comen con cuchillo y tenedor, pero cada niño es un individuo. Uno se levanta temprano, otro más tarde, pero todos tienen que llegar a la mesa. Un hijo está más erguido, otro no tanto, así cada uno es diferente. Eso es lo que piensan y descubrieron los griegos, para nosotros es natural, pero en aquel momento lo descubrieron. Entonces los griegos preguntaban que si siempre hay dos componentes. Un componente de costumbre universal y algo individual. Y dicho entre paréntesis, es muy importante ver esto para el Estado. El Estado establece normas universales pero no puede establecer normas individuales. Nadie debe matar, eso es lo que establece el Estado. Todos deben ser honestos, deben actuar con honestidad. Pero cada persona en su esfera individual, en su individualidad, es diferente. Entonces, lo que ellos dicen, si es así hay que pensar qué es realmente “bueno”. Bueno no es lo que hacen todos, lo que es costumbre, sino que hay que pensar si esta costumbre es buena. ¿Es bueno si se permite a las mujeres trabajar? En muchos años ha sido así, pero no necesariamente esto es bueno. Un argumento “por costumbre” no es un argumento bueno. Hay que pensar qué es. Es una capacidad asombrosa la del ser humano poder pensar estas preguntas.

En realidad ya podríamos volver a casa y pensar en esto, ¿qué es bueno? El ser humano está en condiciones de saber qué es, no en apariencia, sino en realidad. Pero uno no llega solo a la solución sino solamente a través del intercambio con otros. El ser humano es un ser político, es un animal social que vive en comunidad. Entonces, si alguien dice que esto está bueno y otro dice que está mal, entonces a partir de ahí se genera un debate, una discusión. Allí se genera la reflexión. La reflexión necesita el debate. Y eso por ejemplo lo vimos en el debate parlamentario. De ahí surge la ética. La ética es reflexión sobre el bien, pero los griegos dicen algo más. Y con eso llego al final del primer punto. Es un semestre entero entero de clases lo que yo estoy refiriendo acá… pero los griegos también dicen lo siguiente, los dos términos “ethos” y “etos” no vienen de la nada, sino del norte de la India, del sánscrito, donde se han generado muchos términos de la lengua indo-germánica, hasta el español, el italiano, y la palabra que hay detrás es “eteo”. Ese es el término de base. Y se sospecha, lo sospechan los etimólogos, lo reducen al corral de animales. Si una persona tenía una oveja, entonces a la oveja había que protegerla contra los lobos por ejemplo. Había que dejar a esta oveja en un corral para protegerla contra los lobos. Y lo genial detrás de esto es que el ser humano no solamente vive de mantenerse sano hacia afuera, que su cuerpo esté sano, sino en la esencia vive también de que pueda protegerse también internamente contra las lastimaduras, contra las heridas. Esa es la idea que subyace a este término.

Sin duda el término de la psique, del alma, juega un papel muy importante. Y lo que digo es muy importante, el área del cuerpo es un área importante de la medicina. El área de Hipócrates. Es el área de la razón teórica, de las ciencias naturales, de la técnica. Los griegos diferenciaron entre la razón teórica, la técnica matemática, las ciencias naturales, y el área de la razón práctica, que esa es la ética. La técnica crea algo y eso es la poliesis. Lo llaman poliesis. Cuando luego vuelvan a casa ustedes hay que colgar un cuadro en la pared. Pues bien, ustedes lo pueden hacer o piden a alguien que cuelgue un cuadro en la habitación de los niños. Bueno, muy bien, el joven busca un claro, es quizás un cuadro grande, entonces él lo cuelga y después cuando esté puesto llamamos al niño y el niño entra y uno dice que bueno, que bien que está hecho. Entonces cae el cuadro. Pues entonces ustedes no dicen eso está mal, ustedes no saben. Eso está mal hecho. Y así los griegos en el área de la técnica, en el área de los hospitales, de los talleres automotrices, en todos lados, existe esto, lo opuesto entre lo correcto y lo malo. Que eso no es puntualismo ético, sino el área de la actuación ética que podemos diferenciar entre bien y mal. Luego, si llegan a casa por ejemplo no hay que colgar nada en la pared sino que le voy a dar un beso a la primera persona que se me acerque en mi casa, entonces es otra forma de actuar que colgar un cuadro en la pared. Y ustedes se proponen, abren la puerta y llega uno de esos familiares y le dan un beso de bienvenida. Está tan rápido que a lo mejor le pisan el pie mientras tanto y el otro dice: “¡ay!, eso dolió”. Entonces ustedes dicen eso fue bien intencionado, sino que lo hice mal. Entonces, ahí llega el nivel de la ética, con este beso. No queremos crear algo, no es un hacer, ”faccere”, no es un acto de poliesis como dicen los griegos, si no queremos expresar algo, no es un acto efectivo sino un “actus expresivus”. Un acto expresivo, dar un beso. Perdonar también, perdonar no hace olvidar lo que se ha hecho. El padre perdona al hijo perdido en la Biblia, eso no deshace lo que ha hecho este hijo. Sin embargo esta la impresión que una persona puede empezar de nuevo. Y eso es una cuestión ética, es una actuación expresiva. Y esa diferencia es muy importante para entender la ética.

Si hablamos de la ética económica, en realidad buscamos la cuadratura del círculo. Queremos un trabajo efectivo, beneficio, producción, lo queremos vincular con las buenas intenciones. Vamos a ver entonces cómo se logra esta articulación y qué idea hay detrás. Es una idea metafísica de la actuación humana. Podemos decir otros términos y les doy otro ejemplo. Los griegos descubrieron que el ser humano no vive de la cantidad, sino de la calidad. De ahí surge el término del martirio en el cristianismo. Maximiliano Kolbe por ejemplo, Oscar Romero y otros. ¿Qué dicen los griegos?. Platón, mucho antes de surgir el cristianismo dijo y daba un ejemplo, en Asia Menor donde vivían muchas personas, muchos griegos, había muchas tortugas, allí Sócrates, según Platón, preguntó ¿cuál es el objetivo de la tortuga? Ser vieja. Bueno, las tortugas no piensan en ser viejas, simplemente la naturaleza programa a las tortugas para que sean viejas. De modo que la tortuga está contenta con esto. Para Sócrates el ser humano no se contenta con ser viejo, no le alcanza con la cantidad, sino que busca la calidad. Busca años con contenido, no solamente la cantidad de los años. Una persona dice “bueno, ¡qué suerte que cumplí los 90 años!”. Y después viene la pregunta, ¿por qué eres tan feliz? Porque llegué a los 90 años. Pues bien, ¿por qué? Este “¿por qué?” no se alimenta solo del hecho de haber llegado a los 90 años, sino del resultado del evento en sí mismo. De la experiencia por ejemplo de “estoy feliz de ser viejo porque pude tener tantos amigos”. Esto se entiende. Esta es una buena razón. No solamente un hecho. Me parece que esto es muy importante desde la perspectiva antropológica, para entender qué es la ética, qué es la sociedad, qué es la comunidad. Buscamos la experiencia.

Y ahora hay que ir un paso más, porque todavía no hemos definido bien el término del “bien”. Es decir buscamos, queremos hacer buenas experiencias. Ahora, ¿cuáles son esas vivencias o experiencias buenas? Y los griegos también tenían una respuesta a esto y esta respuesta de los griegos se ha grabado en la memoria de la humanidad. Hay una cita de Platón en el Gorgias. Gorgias es un libro de Platón, está traducido a todos los idiomas. En el penúltimo capítulo, allá explica Sócrates a Calicles lo que pasa en la muerte. Calicles y Sócrates son los interlocutores en el coloquio. En la muerte se separan el alma y el cuerpo. El alma va al juez (esto es mucho tiempo antes del cristianismo). El juez se llama Radamantes. Este juez, dice Sócrates, conoce cada alma y la consciencia de cada ser humano. Todo lo que se ha acumulado a lo largo de los años, conciencia de sí mismo y de los demás. El juez lo reconoce y conoce cada alma sin distinciones, sin honores, sin nada. El alma en si. Entonces Sócrates dice que cada alma está destinada. Ah, dice Calicles, ¿y de dónde estas almas están heridas? Y dice Sócrates, es porque a las almas se las trataba injustamente. Allá se introduce por primera vez el término de la justicia. Las almas fueron tratadas con injusticia. Y dice Calicles, ¿y cuándo se trata injustamente al alma? Y ahí viene la frase decisiva. Dice Sócrates: se trata injustamente un alma cuando no se respeta su bondad y su perfección interna, intrínseca. Eso es el término del amor de los griegos, el amor significa desear y ser deseados. Querer y ser bienvenido. El Papa Francisco y el Papa Benedicto han dicho en sus encíclicas que el ser humano busca ser querido y amado. Y es la definición de escuchar de otra persona que uno está necesitando sin condiciones, incondicionalmente.

Y con eso llego al final de mi primer punto. Esta frase “tú eres necesario sin condiciones”, eso se llama creación en la Biblia. La creación no quiere decir que Dios creó el mundo en siete días. Por supuesto Dios creó el mundo. La creación es idea del judaísmo también, y en paralelo a los griegos. Los griegos desde el siglo IX a.C. están en Asia Menor, y los judíos estaban primero en Egipto, después en Canaan, a partir del noveno siglo antes de Cristo, cuando era rey Salomón. Entonces, en dos lugares de Asia Menor, de Oriente Medio, aparece esta idea metafísica. Se unen después en la Escuela de Alejandría, en el tercer siglo, por arte de milagro allí se crea una síntesis. Se crean dos movimientos, uno ya lo nombramos y el otro es el Génesis. Dios creador. La idea de que haya una persona que no está sujeta a las condiciones de tiempo y espacio.

Mi madre siempre me ha dicho “yo te quiero mucho”. Y para mí es muy importante escuchar esto. Y me lo ha dicho desde siempre, desde que yo fui un chico muy pequeño hasta hoy. En algún momento ya no estará ella, entonces ¿quién me lo va a decir? Así en el judaísmo surge en el pensamiento israelita temprano, surge el pensamiento de si hay algo que garantice más allá de los tiempos, que el ser humano sea deseado y amado, que el ser humano sea necesario. Y ahí surge la idea que existe Dios. Los Salmos hablan de esto. “Tú estás más allá de todos los tiempos”. Es una idea, no es importante si esa idea se corresponde a la realidad, sin embargo importa si esta idea lleva una vida más rica, si mejora la convivencia. Entonces si la idea de Dios lleva a una mejor convivencia, entonces hemos ganado mucho. Ahora, si la idea de Dios y la existencia de Dios no lleva a esto, entonces Dios no importa. Es la crítica de los profetas. Si Dios solamente sirve para dar muchos sacrificios pero no llega a incidir en la vida, entonces ahí viene la pregunta la diosa Cali, ¿cómo actúan estos que creen en la diosa Cali en Calcuta?, donde se sacrifican los bueyes y las vacas y al lado está el hospital de la Madre Teresa y ahí se trabaja. Entonces, ya vamos a volver sobre este punto, ¿qué hace que mejore la convivencia? Y también vamos a hablar sobre la importancia de Dios en la sociedad secular, como en Alemania.

No podemos decir matemáticamente que existe Dios ni podemos negar la existencia mediante medios matemáticos. Pero si podemos hablar sobre qué pasa si creemos en Dios. ¿Eso tiene consecuencias para la vida? Bueno, si no lo hace no importa. Ahora, Mateo 25 dice “lo que me han hecho a mí lo han hecho a mi prójimo, lo que le han hecho a mi prójimo me lo han hecho a mí”. Entonces ahí si tenemos un impacto práctico en la vida, eso si es lo que vale.

Quiero volver sobre la creación. Quiero volver a la vieja idea del paraíso. En casi todas las lenguas existe la palabra paraíso. Viene del persa, es para daesa. “Para” es alrededor. “Daesa” es ladrillo en persa. En la zona de Irán, Afganistán, el viejo Imperio Persa, ahí hay muchos desiertos. Ahí se precisa agua. En medio del desierto, ¿cómo hay que proteger al agua? Hay que erigir un muro alrededor del agua. Como antes el ejemplo de la oveja, la oveja es muy valiosa. Entonces hay que proteger mi interior. Se me desea, se me ama. Si siempre se me tortura, se me ataca, quizá se muera la idea de que se me ama, que se me busca. Y esa es la oveja que debe ser protegida. Y ahora tenemos otra imagen, el agua, el oasis, entonces hay que proteger el agua. Es la misma imagen del ser humano a quien se le dice todos los días “qué bien que estás, qué bien que existes”. Bueno, entonces la gente lo va a querer, si yo le digo todos los días a una persona, buen día, hoy no tienes que estar acá, y lo digo una y otra vez a lo largo, esta persona va a pensar que en realidad no importa que está. Entonces el alma pierde. Y lo hace protegiéndose con un muro, para daesa. Se protege el agua mediante el muro contra la arena. La arena es mala para el agua, como los lobos para la oveja. La arena es como la idea de “yo no soy necesario”.

Si me preguntan, ¿tengo que estar acá? Yo les voy a decir si, por supuesto, puede estar acá. Pero usted me pregunta, ¿tengo que estar acá? Yo le voy a decir no, haga lo que quiera. Lo que le parezca. Pero si en su lugar estuviera mi hermana y me preguntara, ¿yo debo estar acá? Yo le voy a decir, por supuesto quiero que estés, porque eres mi hermana. Y si alguien entrara no sabría que usted no es mi hermana sino que es otra persona. Y mi comportamiento es diferente porque sé que es mi hermana. El Cristianismo predica que hay que tratar a cualquier persona como a mi hermana. Es una idea cultural, eso es la fe. La fe en última instancia es una cuestión de voluntad, es una cosa que no viene naturalmente. Volvamos al paraíso. La idea de que un ser humano hay que protegerlo, que debe ser querido sin condiciones. El ser humano tiene la posibilidad de dudar de que es querido. Uno puede dudar que uno es amado por la mujer, por la señora.

Yo puedo dudar del amor de mis amigos, como lo dijo Blas Pascal en sus pensamientos. Blas Pascal fue muy escéptico. Dijo alguna vez que en realidad no amamos a nuestros amigos, lo que en realidad amamos son sus propiedades que nos sirven. Si es así, entonces realmente tenemos que hacer algo, tenemos que trabajar en contra de esta concepción. Esa es la cultura del amor, la cultura de la vida. Un ser humano que solamente es considerado útil paulatinamente se va muriendo. Y el ser humano tiene el derecho y la posibilidad de dudar, toma la fruta, la manzana es un símbolo. Un árbol en el centro del jardín es la verdad de la vida. Que soy necesario, que mis padres me querían, que me han dicho qué maravilloso que estás. Y yo puedo tocar este árbol. Yo no estoy tan seguro que realmente sea completamente necesario, ese es el pecado original. Pecado no es que coma carne los viernes, o que insulte a una persona, sino que dudo del amor que se me da. Y por lo tanto también dudo de mi capacidad de amar a los demás. Esta imagen del paraíso trasciende el Antiguo Testamento y llega al Nuevo Testamento y llega la idea de la redención, de la salvación. Es la liberación de la duda de mi mismo y de la necesidad de los otros. Y de esto habla San Agustín.

Paralelamente a la distinción de los griegos entre la actuación que crea y la actuación expresiva, San Agustín habla de la civitas terrena, la comunidad terrenal, la producción de bienes, de coches, de máquinas, la producción. Y al otro lado qué es lo que yo quiero expresar, lo que dijo Juan Pablo II con el sentido humano del trabajo humano. Nosotros no somos simplemente hormigas de un gran hormiguero, sino nosotros queremos expresar algo a través de nuestro trabajo y nosotros mismos queremos expresarnos. Queremos acercarnos a otros seres humanos. Y con esto estamos muy cerca de la ética empresarial y de la economía. No vivimos de crear y consumir materiales y materias. Sino que vivimos a través de la producción de materia y a través del consumo. Pasamos a vivir de que importamos el uno al otro. Rousseau dijo alguna vez que somos ciudadanos de dos mundos, somos humanos que producen, el homo economicus. Sin embargo, somos personas que no se contentan con producir, sino que toman el otro, buscan el otro, y lo hacen a través del trabajo y de la economía a través del capital. Y con eso paso al tercer punto. El segundo punto fue la visión del Nuevo Testamento y con la idea de los talentos, la parábola de los talentos, la visión de San Agustín con su distinción entre el estado terrenal y la civitas de Dios. La civitas terrenal viene del latín ”uti”, del término útil o utilizar, de usar. Uso el vaso para tomar, de no uso otra persona. ¿Y el otro término? San Agustín distingue entre uti y frui. La amistad no es una cuestión útil, sino por amor. Uno no se casa con una empleada de un banco porque es muy buena administradora de sus cuentas. Sino porque busca a la persona. Entonces lo que importa es llegar al alma de la otra persona, conocer a la otra persona.

Tercer punto, después de San Agustín. San Agustín muere en el 430 de nuestro tiempo. Hay 700 años de tranquilidad. Ahí viene la época de los grandes cambios demográficos en Europa. Y quién es el primero que empieza a pensar nuevamente es Anselmo de Canterbury. Y empieza la cultura benedictina de los monasterios. Es una tendencia muy lenta. De allí surge una persona que para la Iglesia Católica resulta muy importante. En 1181 nace Francisco de Asís. Y Francisco de Asís tiene la idea que no solamente importa que la humanidad sea salvada y redimida sino que cada persona debe hacer la experiencia que se le ama sin condiciones. Quizás ustedes visitaron Asís, donde está la pequeña iglesia de San Damiano. Ahí está la cruz de San Damiano y Francisco está rezando y de repente escucha la voz de Cristo de la cruz que dice anda, ve y construye mi iglesia. Un acto efectivo. Se me pide el acto efectivo y piensa con qué construirla. Busca tirantes, madera, ladrillos, etc. Para que construir la iglesia que está en mal estado. Después de un día se da cuenta que está errando, que se equivoca. En realidad he trabajado en el campo equivocado. No se trataba del edificio… Se puede construir el edificio sin creer en Dios. Se precisa un buen arquitecto, nada más. Ahora, ¿qué es lo que se busca? Es recrear el ser humano, esa es la iglesia. El templo de Dios es esto, lo esencial es esto. Lo valioso es el ser humano. Entonces Francisco piensa que la primera persona que voy a conocer ahí afuera, le voy a dar un abrazo y un beso. Entonces sale de la iglesia y ve a lo lejos y huele a lo lejos un leproso. Un leproso con tumores abiertos. Pero él ya hizo su promesa, el lo abraza y besa sus heridas, porque es un ser humano. Más allá de como se vea. Una vez al año vamos a Lourdes con enfermos, y siempre es bueno cuando los enfermos no tengan enfermedades demasiado difíciles y cuesta mucho hacer el trabajo cuando las enfermedades son horribles. Y además esos enfermos con enfermedades horribles quizá ni siquiera muestren gratitud. Eso cuesta más aún. Pero bueno, lo hacemos igual. Ese es el pensamiento de Francisco. Ahora pasa lo espectacular de Francisco y de su movimiento, de ahí surge un sistema y el sistema es el sistema del capitalismo y se llamaba el capitalismo temprano de la Toscana del siglo XIV. El capitalismo viene de las prédicas y discursos franciscanos. Siempre pensamos que viene de Lasalle, de Marx, de Adam Smith, y otros. No, el capitalismo, el término no proviene de ellos, sino proviene de Bernardino de Siena, un franciscano de la tercera generación, que muere en 1444 en la ciudad de Aquila en una iglesia que aún no se ha reconstruido después del terremoto. Bernardino de Siena piensa sobre lo que pensó el fundador de su orden, que hay que llegar al individuo. Toscana, una zona muy próspera, y en la historia económica fue como la media luna fértil que iba de Escocia -con las ovejas-, Inglaterra hasta Toscana, hasta Polonia, Cracovia, donde se producían los tejidos, los paños. Se esquila a las ovejas y termina siendo la base de la producción de Cracovia. Entonces este predicador dice, ¿eso es todo? ¿Que venda todo para quitarle a los pobres y al pueblo? Y qué pasa con el empresario? El empresario quiere trabajar, quiere producir. Y ahí viene el empresario. El empresario es el redentor, el “redemptor” . El empresario compra el tiempo porque hace algo en el tiempo y da la oportunidad a otras personas de hacer algo con su vida en su tiempo vital. Ese es el empresario. No hay una palabra en latín para empresario. Los franciscanos lo llamaron el ”redemptor” en latín. El término capitalista no viene de capital sino de “caput”, cabeza. De ahí viene capitalista. Porque había muchas cabezas de ovejas. Eran propietarios de cabezas de ovejas. Entonces los franciscanos los llaman los propietarios de las cabezas de ovejas. Bueno, entonces ustedes deben capitalizar estas cabezas y lo hacen haciendo participar a otros en el comercio a través del préstamo, a través de créditos. Se precisan bancos, empieza el momento bancario.

El Monte dei Paschi es el banco más antiguo del mundo, creado en 1472 en Siena. Actualmente en una crisis muy grave. Y ¿por qué se llama Monte dei Paschi? Significa la montaña de pascua, porque justamente allá se concretó y se completó la redención. El banco debe servir para absolver a una persona de su inactividad a través del préstamo. El banco debe hacer préstamos pequeños para permitir que otras personas puedan participar en la economía y en la competencia. Esa es la idea de Bernardo de Siena. Hay otras ideas del funcionamiento de un banco, pero creo que esa es la idea digna del ser humano. Lo vemos en India, en Indonesia, en muchos lados existen estos bancos de los microcréditos, también los bancos cooperativos. También las comunidades eclesiásticas tienen esos microbancos. También las cajas cooperativas en Alemania. Entonces esa idea es la base del capitalismo. Con esto se explica la ética.

Junto a Benedicto de Siena, había muchos predicadores franciscanos, los conocemos, están los archivos, no es invento, está todo en los archivos. Actúen en nombre de Cristo, para que los demás tengan la posibilidad de vivir. Los franciscanos llegaron al nuevo mundo desde el principio junto a Colón. Magallanes tenía a los Franciscanos. Siempre estaban presentes y siempre acompañados de la idea hasta el último rincón del mundo. Los Salesianos, los Dominicanos, los Jesuitas, pero sobre todo los Franciscanos tenían una idea muy bien definida y una posición clave con respecto a este movimiento ético económico en el Cristianismo.

Si estuviéramos juntos un semestre entero, podríamos hablar sobre la ética profesional de Martin Lutero, la ética de Adam Smith, de la ética protestante y su influencia en el capitalismo. Solamente lo traigo a colación, pero hay muchas raíces del capitalismo moderno, sin embargo para nosotros es importante que veamos que hay una raíz muy temprana que es cristiana, muy anterior a la Reforma. De ahí surge la economía social de mercado. El término de la economía social de mercado viene de Muller Armack, un economista de la Escuela de Friburgo, no es un Chicago-boy, no obedece a Milton Friedman sino una forma muy cristiana. Tampoco responde a la Escuela Austríaca de Hayek, a pesar de su influencia. Entonces, la Escuela de Friburgo tenía una idea específica que se remonta al pensamiento de Immanuel Kant y del Cristianismo. Immanuel Kant toma la línea humana. En los romanos la “dignita” significa la belleza del alma. Hay que respetar la belleza del alma, para que no se destruya. Es lo que pensaban los romanos e Immanuel Kant retoma esta idea y se une al pensamiento de Rousseau, no son antagonistas. En Europa son Kant y Rousseau. Kant dijo alguna vez que “Rousseau fue la persona que más influencia tuvo en mi vida, más que ningún otro”. Rousseau murió una generación antes de Kant. Esas son las dos columnas o pilares de la ética del Estado y de la ética de la economía de Europa. Rousseau es una persona complicada, muy compleja. Por ejemplo la idea de la educación y su concepto pedagógico. Rousseau siempre dijo, y era una frase de Cicerón: los humanos no son barriles que hay que llenar sino que son fuegos que hay que encender. Eso es parte del ser humano. Hay que dejar que el ser humano pueda realmente vivir sus talentos. No hay que llenarlos, sino que vivan sus talentos. Es lo que dijo Rousseau pensando en Cicerón. Estas ideas influyeron en los años ´20 y ´30 en la Escuela de Friburgo de Economía Social de Mercado.

La idea es que la persona no solamente participe en la política, sino también en la economía. Así de sencillo. El término clave es “participación”. Por eso es tan importante ver las tasas de desempleo, no es solamente una cuestión económica que tiene que ver con la producción, sino que las personas participen, la gente participe trabajando. No solamente que tengan ocupación, sino que realmente trabajen para desenvolver sus talentos, para que puedan contactar y ponerse en contacto con otros. Hay muchos estudios acerca del impacto que tiene el desempleo en la pérdida del valor de un ser humano. Y por esto, en la economía social de mercado hay mercados de trabajo específicamente reservado para personas con capacidades diferentes, o discapacitados. No podemos decir que no se necesitan para nada esas personas, sino que puedan participar a su medida.

Vuelvo, el ser humano es un animal social y su participación en la sociedad justamente se manifiesta en ser querido en lo privado y en ser reconocido en público, en la economía. Y eso se manifiesta entre otras cosas en el trabajo y en que tenga la posibilidad de trabajar. Ese es un eco del ser querido en el sentido más esencial. La economía social de mercado se remonta a ideas del siglo XIII con la encíclica griego-romana y los movimientos sociales del siglo XIX y esas no son ideas exclusivamente Cristianas. Podríamos nombrar los comunistas tempranos, Proudhon por ejemplo y la Revolución Francesa, muchos pensadores del siglo XIX que sin ser cristianos si propagaban la idea de la dignidad humana. Adam Smith no solamente fue un economista, sino fue un filósofo moral, no fue un agitador económico, tenía una visión moral. Fue presbítero, es decir, un protestante. No fue luterano, fue un protestante de la extracción del calvinismo escocés. Entonces, ahí viene la idea de la dignidad humana.

Quisiera mencionar brevemente que luego de la brutalidad de la dictadura nazi en Alemania en 1949, se creó la ley fundamental con la constitución. O sea, después de doce años de barbaridad pasó algo grandioso realmente en 1948 empezaron los hombres creadores de la constitución a discutir, ¿qué es la esencia de una constitución? Y ahí discutieron de dónde viene el nombre del Estado. Otra vez volvemos a San Agustín. Cuando Caín había matado a Abel se buscaba un Estado de justicia, había que crear un Estado de justicia, “estatus justicie”. El Estado es un instrumento, nada más que un instrumento, pero tampoco menos. Es un instrumento para crear justicia, para poder vivir el derecho. Sin embargo, no podía ir más allá de esto el derecho a la vida, a la libertad de opinión, de movimiento. Todos esos derechos podían ser creados por el Estado, pero no puede crear el derecho de ser amado. Y ahí está el dilema del Estado. Y San Agustín basó en esto la necesidad de la religión, del humanismo, de la filosofía. Que ser humano no sea solamente ser vivo. Le preguntamos, ¿te parece bien que estás vivo? Entonces la persona va a decir “no, en realidad quisiera algo más”. Por ejemplo uno llega a un hospital y se somete a una operación y el médico le dice usted está curado. La persona dice, qué bien. Pero después vuelve a casa y las personas le dicen ah, ¿ya volviste? Entonces uno puede estar curado pero quizás no sanado y no amado. Con esto volvemos al cuarto punto. Podemos profundizar tanto, habría tanto para agregar ahora, pero el tiempo no alcanza. Creo que pude explicar que la idea de la economía social de mercado que también vale desde 2008 del Tratado de Lisboa, como sistema oficial de la Unión Europea. Es lo que llamamos Estado Social, Estado de Bienestar y es lo que ustedes siguen también en Uruguay, si lo veo bien desde lejos. O sea, el modelo de una sociedad participativa. Voy brevemente al cuarto punto.

El cuarto punto. Empezamos con la economía macro. La microeconomía es lo que piensa cada persona, el fuero interno. Como dijo San Agustín, “lo que pensamos es nuestro fuero íntimo”. Como nos compartimos, si en lo privado ponemos los pies sobre la mesa, lo vamos a hacer también en público. O sea que hay que actuar como un elefante en una tienda de porcelana. O sea que hay un comportamiento que quizás no condice a las buenas costumbres. Hay entonces un nivel de cómo nos pensamos internamente como seres humanos y el otro nivel es cómo actuamos a nivel público en el marco de la legislación. En el medio está la mesoeconomía. Y eso quizá lo podríamos traducir como sociedad civil. La actuación de la “civis”, de los ciudadanos. Esto es lo que crea el nexo entre lo privado y las leyes, porque el Estado no son los partidos, no es el parlamento. Eso no es el Estado. Ahora, el Estado tampoco no es más que una multitud de individuos y familias, sino es la vida de la sociedad civil. Que personas puedan unirse a otras personas para perseguir distintos objetivos, en partidos, asociaciones, asociaciones privadas, el trabajo, laborales, y un factor fundamental también son las empresas, por supuesto. Los artesanos, las empresas medias, pequeñas y medias, es un factor fundamental. Actualmente en la conferencia episcopal alemana trabaja a través de su… Nuestro instituto para Europa Oriental que trabaja en Bulgaria, Rumania, Bielorrusia, Ucrania, donde el comunismo ha destrozado a lo largo de 90 años cualquier forma y expresión de la sociedad civil. Hay que reconstruir esto lentamente. Es decir, que el Estado debe servir a los ciudadanos, a las personas, los individuos. El Estado debe servir a la unión de ciudadanos libres, nada más. El Estado no debe definir ninguna ideología, simplemente debe crear espacios seguros para que las personas puedan desenvolver sus talentos junto a otros. Esto presupone esencialmente tres factores. En primer lugar, un sistema de seguridad social, seguro de desempleo, de enfermedad, de jubilaciones. También con Alemania desde 1994 hay un sistema de seguros de cuidados. Lo hemos discutido mucho en Alemania. Allá la expectativa de vida ha llegado a 83 y 84 años y aumenta cada vez más. Es decir, vamos a ser cada vez más viejos, y por lo tanto también habrá más enfermedades, demencias seniles y todo esto va a aumentar. Y hay que pensar en estas cosas en términos financieros y también en términos participativos. En Suecia ya hay modelos de casas transgeneracionales donde concurren tanto niños de jardín de infantes, hasta casas de salud para personas con demencia, que muestran que la demencia por ejemplo puede ser atrasada a través del contacto con niños, con otras personas. No a través de la televisión y los libros. Lo traigo a colación acá porque esta discusión se lleva a cabo en Alemania, Suecia, Holanda, Bélgica, Francia. En todos estos países son temas fundamentales, y acá también. Porque recuerden “lo que han hecho al más pobre de todos, me lo habrán hecho a mí”. Eso es lo que dice San Mateo, y bueno, eso lo hace importante para nosotros. También cómo acompañamos a la gente mayor, que viven solos. Entonces hay que ver dónde viven hoy las viudas y los viudos. Cada vez más personas viejas van a vivir solos. Eso hay que enfocarlo. Entonces los sistemas sociales son fundamentales, hay que financiar estos sistemas. ¿Cómo financiarlos?

Segundo tema, segundo factor. La organización del mercado laboral, el mercado de trabajo. Es fundamental la participación a través del trabajo, de la ocupación. En Alemania hablamos mucho de estos temas, de que se deben crear posibilidades dignas de trabajo y eso significa que hay que invertir en infraestructura, que debe haber inversores que deben operar según la base de normas legales claras, que eviten que finalmente quizás uno termine en manos de una empresa norteamericana.

Y tercero, educación, educación, educación. Una y otra vez. Educación es la palabra clave. Es el término clave de las sociedades modernas. La participación, la indicación, funcionan a través de la educación y la formación. En Alemania debatimos mucho sobre las desigualdades sociales. He trabajado siete años en la ciudad de Dortmund, en toda la zona del Rhur tenemos un gran declive social. La zona norte es pobre, el sur es más rico. Si voy del sur al norte veo que hay como una frontera invisible. En el sur están las grandes mansiones, en el norte están los edificios pobres. Y eso no es justo. Porque el niño no tiene la culpa de nacer en un hogar pobre. ¿Qué hay que hacer? ¿Hay que enajenar? No. Eso no es resiliente. Hay que invertir en educación. En la zona del Rhur, específicamente en Duisburgo, hay zonas en el norte de Duisburgo, el Gelsenkirchen, que hay barrios que están enteramente musulmanes. Donde la policía ya no entra. Y solamente se pueden comunicar a través del streetwork (el trabajo en la calle). Hay que hablar de los Salesianos, que trabajan en estos barrios, como algunos jugadores de fútbol, como Christoph Metzelder, que apoyan proyectos en la calle en estos barrios muy difíciles. Entonces hay que trabajar en la calle y financiar, crear e invertir en escuelas y en la formación. Y también hay que discutir cuán temprano se empieza con la formación y la escuela. Por supuesto uno puede decir que los padres tienen derecho a tener a sus hijos en casa cuanto tiempo sea posible, cuando son padres en buenas condiciones, con buen estatus económico, o social. Ahora, si los niños viven en situaciones difíciles, entonces me parece que hay que seguir la idea de Don Bosco de que los niños participen en familias secundarias desde temprana edad. Esa fue la idea de Don Bosco en Torino.

Y después el tema de la formación profesional dual. Ya hablé del jardín de infantes hasta la formación dual, que no es solamente decir bueno, vamos a hacer escuelas y después arréglense sino hay que vincular directamente la educación con la formación. Para que no haya una formación que no responda a las exigencias del mercado, sino para que las empresas, las Pymes, para que las empresas tomen la responsabilidad por la formación de los jóvenes. Hay grandes diferencias en Europa por ejemplo. En Italia, en el sur de Italia y en España el sistema de formación social no está muy desarrollado en esos dos países. Pero hay otros lugares donde si. Entonces con esto llego al final de mi exposición. Lo que yo quería hacer es mostrarles que en la ética empresarial y económica, nos ocupamos y enfocamos el empresario que actúa en una sociedad, en una economía y que tiene una responsabilidad muy importante en nuestra constitución, en la ley fundamental. Decíamos en el preámbulo en responsabilidad ante Dios y los seres humanos, dice el preámbulo. No importa si existe Dios o no. Supongamos que existe alguien a quien debería responder ¿dónde está tu hermano Abel? Supongamos esto y a partir de ahí se va a esclarecer tu pensamiento. Esa es la idea subyacente. Si no existe Dios, no importa. Pero imaginate que tienes que responder, esa es la responsabilidad. Muchas gracias por su paciencia.

Lo que sigue son puntualizaciones a partir de preguntas.

1) Me gusta mucho la palabra “traducir”. Justamente está allí la idea. Con esta imagen del ciudadano de dos estados, o también el término de la metafísica. Vivimos en estados físicos, pero atrás hay una imagen. Un simbolismo en realidad. El término del amor, del perdón, del alma, en términos lingüísticos, es simbólico. Si dice “te amo” a su señora, entonces, ¿qué significa esto? Siempre preguntamos por el significado. ¿Qué significa decir “te amo”? O “te quiero”. De ahí viene justamente el término de traducir. Y hay una gran exigencia ética, metafísica, que el ser humano no se agota en los estados materiales. El ser humano en cambio quiere experimentar más, o vivir más que lo material, la cantidad. Cuando se le dice a la señora “bueno, si tienes todo lo que tú quieres”. Y la señora dice “bueno, pero últimamente no me hablas”. Pero si tienes todo, le contesta. De eso se trata. Y si hablamos del mobbing, es esto. Si hablamos de lugares de trabajo digno, es esto. El ser humano es algo muy complejo, que no se contenta y no se debe contentar con producir y fabricar, sino que tiene que ser reconocido, respetado, que tiene que saber que está buscado. Hay que traducir el amor al prójimo, pero no de manera aislada. Esa sería la idea de la economía de mercado, sino como parte de un sistema y con apoyo especial a los más débiles, siguiendo John Rawls, el gran filósofo norteamericano que estudió en el Seminario de los Epicospalistas y después participó en la II Guerra Mundial. Él vivió cosa tan espantosa que nunca más volvió al Seminario y después siempre vivió esta idea. Él siempre, durante toda su vida insistió que hay que fortalecer a los más débiles, siempre. Como dice el Libro de Ezequiel, el buen pastor carga con los débiles en sus hombros mientras indica a los más fuertes para que caminen. Yo soy el guardián y el cuidador de mi hermano. Si el Estado crea las condiciones, los sistemas, las leyes. Es el sistema de apoyar a los más débiles. Esto significa traducir el amor al prójimo. Por supuesto, en Estados Unidos a uno lo critican cuando vienen los Chicago-boys así, muy orgullosos. Dicen es romanticismo social esto. Lo critican por romántico social. Bueno, puede ser. A lo mejor lo es. Uno escucha este reproche. Cuando dicen la Economía de Mercado Social es romanticismo social, yo le contesto, esto forma parte del mensaje bíblico, es parte de esto. Y nadie nos va a quitar esto. Incluso sin este vínculo bíblico, vemos que no vivimos de acumular capital, sino que vivimos de que alguien diga “qué bien que estás, qué suerte que estás acá, que vives”. Ese es el otro argumento. Yo creo que a esto usted se refiere.

2) Hay diferencia entre las culturas económicas de los países y es por eso que explicamos lo que hacemos en Alemania. Y cuán difícil es hablar de esto a nivel europeo y cuánto más difícil trasponerlo o trasladarlo a otro contexto cultural. Eso sería su trabajo. En Europa tenemos diferentes culturas de participación. Tenemos una cultura federal en Alemania, Austria y por supuesto en Suiza. Lo llamamos también la forma subsidiaria de participación y tenemos una cultura estatista, centralista, en Francia. Actualmente vemos que, parece que el modelo francés del centralismo no funciona muy bien. O sea, esta participación centralista que está toda organizada desde arriba parece que hay problemas. Está la idea de la subsidiariedad de los cuatro principios de la social… subsidiarias… sociedad y bien común. Y la subsidiariedad ha entrado a la doctrina social católica. Esa es la ayuda a la autoayuda. Es decir, crear… Que las empresas tengan un espacio amplio para actuar, que las leyes no sean demasiado “espesas”, que no obliguen demasiado a las empresas. En Alemania tenemos por ejemplo la autonomía de negociación colectiva. El aumento de las retribuciones se negocian entre empresarios y sus organizaciones, y trabajadores y sus organizaciones sindicales. El Estado no participa en estas negociaciones, salvo el caso que los Chicago-boys llaman un pecado mortal. El caso del salario mínimo. El salario mínimo fue fuertemente debatido en Alemania, sin embargo todos los Estados sociales de este mundo tienen alguna forma de salario mínimo, por más que no se le llame así. Por ejemplo a través de la ayuda social, asistencia social para asegurar un ingreso mínimo. Eso no existe en algunos países como por ejemplo en Inglaterra. En Italia, un país muy católico, no hay una ley mínima. Por eso en Italia los Franciscanos son tan importantes. En todas las ciudades de Italia hay un monasterio Franciscano. Cuando estudié en Roma, ¿qué hacen los Franciscanos? Bueno, ellos se ocupan de aquellos de los que nadie se hace cargo. Justamente al monasterio concurren quienes no tienen otra forma de llegar a comer o trabajar. O sea que en Europa hay grandes diferencias entre las culturas de participación. La Unión Europea es una unión económica, no social. Eso no es importante para ustedes, es un problema de la Unión Europea. Por eso está tan frágil. Porque no es una unión social. Entonces tenemos la autonomía de los socios, porque es un sistema de convergencia, entonces no tenemos muchas huelgas en Alemania. Hace décadas tenemos además los Comités de Empresas que participan también en la coparticipación en las empresas justamente los sindicalistas están en los consejos de control y administración de las grandes empresas, como Mercedes y Volkswagen, etc. Lo cual por supuesto lleva también a problemas de corrupción. No hay nadie que esté exento del peligro de la corrupción. Esos son problemas que son estructuras importantes en Alemania, que no existen de la misma manera en otros países europeos, que no existen en todos los países. Entonces hay que ver cómo sería el equivalente acá en la cultura uruguaya. Podríamos decir en términos generales que hay un camino… Hay que cortar muy fino cuando se negocia con las empresas. Hay que diferenciar muy bien entre la libertad de los empresarios y el riesgo que corren los empresarios por un lado y la coparticipación de los trabajadores. Es un problema permanente y un punto de discusión permanente, de la economía social de mercado. Es un sistema que es sistémico y forma parte del sistema como el resfrío forma parte del ser humano. O sea, hay que lidiar con esto.

3.- San Agustín diferencia fuero externo y fuero interno. Y por eso es muy importante que alguien venga y diga “seguí todas las instrucciones, ¿y ahora qué debo hacer?”. Entonces, sería bueno preguntar primero, ¿tú tienes coaching? ¿Estás siendo acompañado? ¿Te estás intercambiando?, no solamente sobre estrategias de marketing sino tienes un socio, un interlocutor para la reflexión a quien permitas que indague en tu motivación y en tus intenciones y en tu alma. Como católicos te diríamos bueno, vas a la iglesia para rendir cuentas, ¿no? Si alguien pregunta quiero más que la etiqueta, bueno si, es fundamental. Entonces mi pregunta sería si hay alguien que te acompañe pastoralmente, que te mire la conciencia. Las películas de Don Camilo. Al final Don Camilo siempre concurre ante la cruz. Y la cosa fue muy dura, entonces no quiere ir ante la cruz. Entonces Dios llama a Don Camilo y le dice, “¿hoy no hablamos?, ¿qué pasa?”. Y Don Camilo dice, “no, no, hoy no”. Y desde la cruz le dice Dios, “justo hoy tenemos que hablar”. Es decir, debe existir una instancia, un espacio de reflexión para cuestionar y autocuestionarse la motivación. Porque estamos imbuídos de nosotros mismos, dijo Alfred Delp, uno de nuestros grandes Jesuítas. Nosotros estamos tan fascinados por nosotros mismos, que entonces debemos exponernos a la crítica. Alguien nos debe preguntar si está bien lo que hacemos. Porque vivimos de esto que creemos de nosotros mismos, que nos hacemos más grandes de lo que somos, de esto vivimos. Y vamos a la casa y decimos páh, si, acá voy yo. Y siempre cuando dice algo, no, duele un poco, duele, ¿eh? Y hay que aprender a vivir con estos no. Duele un poco. A mí no me gustan nada, pero es muy importante, si estos vienen de amigos uno acepta la crítica de amigos. Porque sabe que viene con buena intención. La Unión de Empresarios Católicos de Alemania por ejemplo, invita una vez al mes una ronda de intercambio para orar en conjunto. Y eso también se podría llamar coaching, o supervisión o como lo quieran llamar. Es fundamental, siempre es importante. Porque de lo contrario, lo que usted llama la ética verdadera, se reduciría al marketing. A la estrategia. La estrategia es importante, por supuesto. El marketing también es importante. Muchas veces hablamos entre amigos, también para la iglesia el marketing es importante. Como uno se presenta, que está bien vestido, que uno se prepara, que sabe que va a exponer, en qué orden. Pero esto no alcanza. Si al final uno no se recuerda de donde proviene todo eso, cual es la motivación intrínseca, interna, al final queda solamente la fachada. Entonces mi criterio para diferenciar sería, diferenciar entre ética verdadera y marketing. Yo nombraría el ético como es tu mundo interior, el fuero interior. Por ejemplo las reglas de los ejercicios de Ignacio de Loyola es “actúa de tal manera como quisieras haber decidido en tu hora de muerte”. O “habla así como quisieras hablar antes de que te maten”, como le dicen también ante la horca. Y creo que hoy, el occidente moderno, corremos el peligro de no atender este fuero íntimo, este mundo interior del que habla el evangelio. Por supuesto no nos gusta que veamos nuestro propio abismo, los demonios que tenemos adentro. Pero bueno, no nos preocupemos, ahí están, tenemos que darnos cuenta que existen. Y bueno, entonces uno tiene que empezar a discernir. Yo tomo este camino y tú toma otro. Última pregunta.

4) Quizás puedo agregar una frase sobre lo que se entiende por profesión. En Alemania en realidad viene de vocación. Un trabajo no es solamente una profesión. Sino como dijo Martín Lutero, que él dijo que profesión viene de vocación en realidad. Lutero siguió fuertemente esta idea de que el ser humano no solamente tiene una vocación a ser sacerdote, o ser… Todo ser humano también tiene una vocación para seguir a Jesucristo también en la vida cotidiana. Es la ética cotidiana, la ética de todos los días. Desde Martín Lutero y después a lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX la formación profesional es una formación que forma los talentos. Que los hace evangélicos, protestante, pietista, y eso estaba en el centro, que los talentos se formen. La escuela profesional es una formación vocacional para jóvenes, para que aprendan un oficio, una profesión, sino para que reciban formación. Y formación y educación viene del maestro Eckhart en Alemania. Entonces es la formación a semejanza de Dios. Esa es la idea original del maestro Eckhart, en el siglo XV. Entonces, formación y educación. Entonces, no solamente una vez se aprenda algo sino que seguir aprendiendo a lo largo de la vida a través de capacitaciones y formaciones permanentes para hacer una personalidad. Esa es la idea de la formación de la profesionalidad a través de la formación profesional. Por eso solamente en el liceo tenemos la enseñanza instrucción religiosa, sino también en los colegios ocupacionales. Yo di clases de religión frente a aprendices de peluqueras, de panaderos, de… Bueno, de otras ocupaciones, y de repente tener que escuchar cuestiones sobre religión. Hasta hoy se sigue la idea que eso forma parte de un desarrollo íntegro e integral holístico del ser humano. A partir de ahí tienen la calificación con buenas posibilidades en el mercado laboral. Por supuesto eso presupone que un mercado de trabajo muy diversificado, con buenas posibilidades de producción, eso es lógico.

5) Eso es lo que yo quería decir. Es lo que dijo el Papa Francisco … Uno podría reducirlo a esto, ¿qué quieres que quiera de ti? En el Evangelio dice, como el rico que dice ahora viví bien, tus establos están llenos. Y el Señor dice, qué loco eres, esta noche misma vas a morir. Y, ¿a quién le sirve lo que tú has acumulado? ¿De quién será lo que has acumulado? Pueden ser mis hijos, si. Es una buena respuesta. Y la próxima generación, si, también. ¿Qué quedará de ti? ¿Tú has contribuido? Zelma Gallagher lo dijo una vez, en la leyenda una persona llega al cielo. ¿Tú llevas a alguien contigo? Y se contesta. Bueno, estoy feliz de estar solo contigo. Dice, no, no, tienes que llevar por lo menos una o dos personas más al cielo. Y eso es lo difícil. Y lo difícil en el mundo secular es que para Dios tenemos muchos términos, existen muchos conceptos de Dios. Y creo que hay que llevar un diálogo muy pacífico, porque tenemos diferentes términos para lo espiritual. Pero justamente esas preguntas pueden conducirnos a entender esto. ¿Qué quieres que quiera de ti? ¿Puedes imaginarte que puedas compartir la responsabilidad? Pues, ¿quién quieres llevar contigo? No estás lejos de Dios, dice el Evangelio también. Pero, ¿qué significa esto? Para el diálogo entre cristianos y no cristianos. Ese es el desafío al que tiene que enfrentarse una sociedad secular.

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