68 años de ACDE

En forma presencial y virtual se llevó a cabo ayer la celebración de la Eucaristía presidida por el P. Marcelo Coppetti, en el salón de la Parroquia de Pocitos, San Juan Bautista, en ocasión del aniversario de la fundación de la asociación.

En la apertura, el presidente de ACDE, Ing. Guillermo Garrone expresó las siguientes palabras de agradecimiento:


Buenas tardes a todos.

El Consejo directivo anterior había establecido que en vez de realizar una celebración cerca de la Navidad, la hiciéramos antes para no complicarnos en épocas en la que todos estamos en apuros, y llevarla  cerca del aniversario de la  de la institución. Y así lo hacemos hoy cuando estamos cumpliendo 68 años, dónde algunos nos han dado las bases fundamentales para poder seguir cumpliendo nuestra misión de poner a la persona en el centro de toda actividad.


Y qué más que en una celebración agradecer todas las cosas. La lista es grande. Quisiera poner algunas en la persona de Marcelo Scavuzzo, quien en estos últimos 3 años ha hecho una labor espectacular difundiendo todo lo que somos como ACDE y atrayendo a un montón de personas valiosas para que nos sigan acompañando en esta misión. Necesitamos más Marcelos Scavuzzo para seguir haciendo cosas importantes.



También agradecer a todos los socios que están cerca y que a través de reuniones virtuales y presenciales mantienen el nivel de actividad que teníamos antes.

En particular a los socios patrocinadores quienes hacen que todo esto sea viable materialmente.


Agradecer a todos los voluntarios que dejan, en un montón de grupos y comisiones de trabajo, su energía, aportan ideas y hacen muchísimas cosas para que todo esto funcione.


También al staff porque creo que es impresionante el trabajo que están haciendo en forma solitaria. Hay tres persona que están trabajando a distancia con lo difícil que sabemos que es.  Hemos leído y escuchado de la soledad del líder y no me quiero imaginar la soledad de Paulo con su pequeño equipo, las cosas que están haciendo y más solo que en la clásica soledad del líder.

Gracias enormes a tí Marcelo (P. Coppetti), por toda la contribución que nos estás haciendo en este momento particular. Nos ilumina, nos inspira; en particular al consejo y a los grupos de reflexión en los que hace aportes muy buenos. Muchas gracias a todos.


Seguidamente de celebró la Eucaristía que tuvo como intenciones agradecer todo lo vivido, pedir al Señor la luz y guía en el camino. En las oraciones también se rogó por los socios, sus familiares y colaboradores, por los gobernantes y por los difuntoPara poder comprender las palabras del P. Coppetti en su homilía, transcribimos el Evangelio del día: San Lucas 12,39-48. Jesús dijo a sus discípulos: "Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada".Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?".El Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.Pero si este servidor piensa: 'Mi señor tardará en llegar', y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más." Homilía del P. Coppetti El Evangelio parece pensado para la ocasión porque habla de esto de ser administradores, empresario, gerente, de ser administrador a veces de cosas que a uno le pertenecen y a veces que son de otros y que uno tiene que gerenciar y administrar de la mejor manera posible para dejar contentos a todos: a aquellos que hacen confianza en uno y a quienes de forma directa o indirecta se benefician de la buena gestión que uno pueda hacer de esos bienes que nos confiaron. Y claramente hay una invitación a actuar con diligencia. Siempre habla el Evangelio del buen administrador. Y en su lógica está que llegará un día en que el Señor nos pedirá cuenta de lo que hayamos hecho. De cómo utilizamos nuestros talentos, de cómo fuimos y nos relacionamos con los demás, de qué hemos hecho con lo que se nos confió para el bien de otros. Y para que se hayan podido beneficiar también quienes estaban compartiendo con nosotros la tarea. Y en eso se traduce también el ser cristiano.  Estamos llamados a ser coherentes en la vida y a tener los mismos criterios que manejamos en la vida personal, también en la profesional y en los distintos ámbitos donde nos movemos. Y es un desafío enorme ser coherentes.  Hay una frase que me parece que es bien importante: a quien se le dio mucho se le pedirá mucho y a quien se le confió mucho se le reclamará mucho más. Cada uno tendrá que pensar y ver qué fue aquello que se le confió. Pero claramente, a quienes estamos en un rol de responsabilidad se nos ha confiado, y por tanto se nos va a pedir. Seguramente al Señor no le importe mucho lo que hayamos hecho desde el punto de vista de lo económico. Pero si en cuanto a lo que hemos generado en torno a los otros de humanidad, de condiciones objetivas, de posibilidades para que puedan tener una vida digna, condiciones de trabajo dignas para que cada uno se pueda desarrollar en aquello que Dios puso en su corazón y sacar lo mejor de sí. El nos inspira en esta búsqueda del bien común que en definitiva es crear condiciones de vida para el conjunto de la sociedad, no solamente para la propia familia o los cercanos sino con una mirada más amplia que abarca toda la sociedad.  Hoy estamos todos sorprendidos. Y el Evangelio decía "si el dueño de casa supiera cuando va a llegar el ladrón no dejaría perforar la pared de su casa, Uds. estén preparados…" Yo creo que a nosotros este año hubo algo que nos sorprendió como a un ladrón y qué fue todo esto de la pandemia. Entró en nuestra vida como el ladrón. Y eso ha significado mucho en nuestras vidas: creatividad, generosidad, ser solidarios para paliar la situación de aquellos que la estaban pasando mal...todo eso ha marcado este año de una manera que no nos olvidaremos de este año 2020. Entonces, hay algo de mirar con optimismo, esperanza, ilusión, tener puesto el corazón en Dios, confíar en el Señor, que Él tiene la última palabra y que esto ha sido un desafío para ver hasta dónde somos capaces de buscar el bien común, en que grado somos capaces de sentirnos interpelados y desafiados y siendo creativos para poder responder a una situación como está que afecta a todos. Está situación nos ha hecho tomar conciencia como nunca, no solamente lo que somos como país sino como humanidad, como familia universal. Una realidad que ha atravesado todos los países, los sectores de la vida económica, de todo.  En esto de celebrar y animar la vida de ACDE, algunos presentes, otros a través de Zoom, una cuestión que el año pasado era impensable, creo que es un año igual para agradecer, porque siempre en instancias como está uno descubre un destello de luz. Nos han dicho que podemos, que somos guiados por el Señor, que nos dejamos llevar por la fuerza del Espíritu que es la que nos va guiando, que nos ha puesto en el corazón la preocupación por la suerte de los más necesitados, que a muchos nos ha hecho salir a la calle a buscar soluciones...y será un año que, cuando lo repasemos con más detenimiento, vamos a encontrar muchas cosas que nos harán sentir contentos de habernos sentido acompañados por el Señor en medio de tanta dificultad.  Agradecer por la vida de ACDE, por lo que significa para cada uno de quienes la integran, por lo que vamos construyendo: hacer las cosas desde el Evangelio, desde lo que el Señor nos inspira, misioneros que se sienten animados por Dios y ser signos de la presencia de Dios en el mundo desde un ámbito particular como el de la empresa con grandes desafíos. Pedir que nos siga acompañando y guiando. También a su presidente y quienes lo acompañan, que se les ha confiado mucho y también se les pedirá, confiando en que es Dios el que nos inspira y lleva hacia delante. 




s.


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